Aguilucho cenizo
Circus pygargus
Rapaz estival esbelta de alas largas y estrechas que caza planeando muy bajo sobre cultivos y eriales. El macho es gris ceniza con las puntas del ala negras; la hembra es parda con un característico obispillo blanco. Migrante transahariano, escaso en la Sierra Sur.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Campos de cultivo
- Matorral mediterráneo
Comportamiento
Vuela bajo y boyante, alternando aleteos suaves con planeos sobre cultivos y eriales con las alas levantadas en V. Caza pequeños vertebrados —topillos, reptiles, polluelos— e insectos que captura al ras del suelo. Anida directamente en el suelo, entre el cereal o el matorral bajo, lo que hace los nidos muy vulnerables a la cosecha. Llega en primavera tras cruzar el Sáhara y parte de nuevo a finales de verano.
Canto
Bastante silencioso fuera del entorno del nido. Cerca de la colonia emite reclamos agudos y nasales en series, un "kek-kek-kek" de alarma con el que la pareja defiende el territorio frente a intrusos.
Dónde verla en la zona
- Campos de cultivo y eriales abiertos del sur del término municipal
- Zonas llanas y despejadas junto a las plantaciones de olivar joven
- Áreas de paso sobre los llanos de la Sierra de la Pandera
Identificación en campo
Rapaz mediana de silueta muy estilizada, con alas largas, estrechas y angulosas y cola larga que le da un aspecto ligero, casi de gaviota, en su vuelo bajo y errante sobre los cultivos. Los rasgos diagnósticos:
- Macho: gris ceniza uniforme con las puntas alares negras y una característica barra negra que cruza la parte superior del ala; vientre claro con finas estrías rojizas.
- Hembra: parda por arriba, con el vientre listado y un obispillo blanco llamativo —el típico patrón de ringtail compartido con otros aguiluchos.
- En vuelo: alas levantadas en V poco marcada y planeo bajo y boyante, batiendo de forma elástica al ras de la vegetación.
Puede confundirse con el aguilucho lagunero, mayor, más robusto y de tonos pardos más oscuros, ligado a carrizales y humedales; y con el aguilucho pálido, cuyo macho carece de la barra negra del ala y es de gris más puro. Las hembras y jóvenes de las tres especies se separan con dificultad por la estructura más esbelta y las alas más estrechas del cenizo.
Calendario en Los Villares
Estival de presencia escasa, normalmente entre abril y septiembre. Migrante transahariano, llega en primavera tras invernar en el Sahel y abandona la zona a finales del verano. En el término de Los Villares no es un reproductor seguro: se le observa sobre todo en los pasos y campeando sobre los cultivos y eriales del sur, ligado a las zonas llanas y abiertas más que a la sierra.
Donde llega a criar, lo hace de forma tardía, ajustando la puesta al desarrollo del cereal que oculta el nido en el suelo. Los avistamientos más probables se concentran en ejemplares en tránsito que aprovechan los llanos cultivados como áreas de caza y descanso durante la migración.
Conservación
Aunque la UICN lo cataloga como de Preocupación menor (LC) a escala global, en España figura como Vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA), con un declive sostenido ligado a la mecanización agrícola y a la destrucción de nidos durante la siega, según el seguimiento de SEO/BirdLife. En la Sierra Sur de Jaén su escasez lo hace especialmente sensible a la pérdida de mosaicos de cultivo y a la intensificación del olivar; la medida más eficaz es la coordinación con los agricultores para localizar y proteger los nidos antes de la cosecha, retrasando la siega o dejando rodales sin segar alrededor de la puesta.