Alcaraván común
Burhinus oedicnemus
Nombre local: Alcaraván
Ave zancuda críptica de campos abiertos, mucho más fácil de oír que de ver. Plumaje pardo arena finamente estriado, ojos amarillos enormes y patas largas amarillentas. Crepuscular y nocturna, se delata por sus reclamos silbados en las noches templadas de primavera.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Campos de cultivo
- Matorral mediterráneo
- Bordes de camino
- Cielo abierto
Rango altitudinal en la zona: 400–1100 m
Comportamiento
Estrictamente terrestre y crepuscular: durante el día permanece agazapado entre piedras y rastrojos confiando en su plumaje críptico, y al anochecer sale a alimentarse de grandes insectos, lombrices y pequeños vertebrados. Cría en el suelo desnudo, en pequeñas depresiones sin material añadido. Cuando se siente observado, se queda inmóvil con el cuello extendido o se aleja agachado.
Canto
Reclamo característico silbado "curli-curli" o "tooo-lii" muy modulado, emitido al anochecer y durante la noche, especialmente en primavera. Audible a centenares de metros y uno de los sonidos más evocadores del paisaje estepario mediterráneo. Por la voz su nombre vernáculo: "alcaraván".
Dónde verla en la zona
- Campos cerealistas y barbechos amplios al anochecer
- Bordes de caminos rurales con suelos pedregosos
- Olivares jóvenes con suelo desnudo y matorral disperso
Identificación en campo
Ave zancuda mediana de aspecto inconfundible si se observa bien. Rasgos diagnósticos:
- Ojos: amarillos enormes y muy llamativos, adaptados a la visión crepuscular. La cara entera parece dominada por ellos.
- Plumaje: pardo arena con denso estriado oscuro y bordes claros, vientre crema-blanquecino con flancos ligeramente listados. El plumaje cripta perfectamente con suelos desnudos y pedregosos.
- Patas: largas, amarillentas, con articulación marcada y “rodilla gruesa” (de ahí “stone-curlew” en inglés, “alcaraván” o “engaña-pastor” en español).
- Vuelo: alas largas y puntiagudas con una doble barra alar blanca muy llamativa, visible solo al volar. Vuelo bajo y rápido con alternancia de batidos y planeos cortos.
- Postura: habitualmente agazapado, con el cuello recogido; cuando está alerta lo extiende vertical y se mueve con pasos cortos.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año, aunque escasa y localizada. La cría se concentra entre abril y julio, con nidos a ras de suelo en barbechos, eras y campos pedregosos —especialmente vulnerables a las labores agrícolas durante la primavera y principios del verano. Los adultos defienden territorios amplios y suelen volver al mismo lugar de cría año tras año.
Las noches templadas de mayo a julio son las óptimas para detectarla por la voz: el “curli-curli” silbado se proyecta desde campos cerealistas y barbechos amplios. La observación visual es mucho más difícil: requiere caminar con paciencia por caminos rurales al amanecer o atardecer en zonas con buen rastrojo.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor a escala global, pero los censos europeos (PECBMS) y los datos de SEO/BirdLife muestran un declive sostenido en buena parte de su rango, ligado a la intensificación agrícola y la mecanización de las labores. En Andalucía la población está en regresión y figura como De Interés Especial en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas. Las amenazas locales son la pérdida de barbechos y rastrojos, las siegas tempranas mecanizadas que destruyen nidadas activas, y la pavimentación de caminos rurales de tierra. Mantener mosaicos de barbecho-cereal-matorral, retrasar las siegas hasta finales de julio y conservar caminos sin asfaltar son las medidas más eficaces a escala local.