Aves de Los Villares

Andarríos chico

Actitis hypoleucos

Charadriiformes · Scolopacidae Raro UICN LC · Preocupación menor
Foto de Andarríos chico
Foto: JJ Harrison (https://www.jjharrison.com.au/) (CC BY 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
18–20 cm
Envergadura
32–35 cm
Peso
40–60 g

Limícola pequeño y compacto, pardo oliváceo por encima y blanco inmaculado por debajo, con una característica cuña blanca que asciende entre el pecho pardo y el ala plegada. Patas verdosas cortas y el inconfundible balanceo continuo de cola y trasero mientras camina por las orillas.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Ríos y arroyos
  • Embalses
  • Taludes arenosos

Comportamiento

Limícola pequeño y solitario que recorre las orillas pedregosas y fangosas en busca de invertebrados, picoteando entre el barro y las piedras. Camina con un balanceo constante de la cola y el trasero, un movimiento de vaivén que lo delata al instante. Vuela bajo y rasante sobre el agua, con aleteos rígidos y las alas arqueadas hacia abajo, alternados con planeos cortos. Rara vez se concentra en grupos: lo habitual es verlo de uno en uno espaciado a lo largo del cauce.

Canto

Reclamo agudo y penetrante, un "tsui-sui-sui" descendente y silbado que emite casi siempre al levantar el vuelo sobresaltado desde la orilla. Es uno de los sonidos más característicos de los ríos y embalses, y a menudo se oye antes de localizar al ave.

Marc Anderson (CC BY-NC-ND 4.0) — xeno-canto XC1079879 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Orillas pedregosas y taludes del embalse del Quiebrajano
  • Cauce del arroyo de la Parrilla
  • Balsas de riego de los olivares del entorno

Identificación en campo

Limícola pequeño y de aspecto agachado, que parece llevar siempre el cuerpo inclinado hacia delante sobre las patas verdosas. Los rasgos diagnósticos:

  • Cuña blanca lateral: una marca blanca asciende desde el pecho pardo e introduce su punta entre el costado y el borde del ala plegada. Es el carácter más fiable para identificarlo posado.
  • Partes superiores: pardo oliváceo uniforme, con un fino moteado oscuro poco visible a distancia; partes inferiores blanco puro.
  • Balanceo de cola: mueve el trasero y la cola de arriba abajo de forma casi continua mientras camina, un vaivén nervioso inconfundible.
  • Vuelo: bajo y rasante sobre el agua, con aleteos rígidos y entrecortados y las alas claramente arqueadas hacia abajo, mostrando una barra alar blanca; alterna ráfagas de aleteo con planeos breves.

Puede confundirse con el andarríos grande (ya presente en el catálogo), de mayor tamaño, más oscuro y estilizado, con vuelo más alto y reclamo más áspero. Frente a los chorlitejos, el andarríos chico es más alargado, no da las carrerillas a tirones tan típicas de aquellos y carece de collar oscuro en el pecho.

Calendario en Los Villares

Especie invernante y de paso en Los Villares. Se le ve en las orillas del embalse del Quiebrajano y en los arroyos de la zona durante los pasos migratorios y todo el invierno, desde finales del verano hasta bien entrada la primavera. En pleno verano (junio) está ausente, pues se marcha a criar a ríos y humedales del centro y norte de Europa.

El paso postnupcial se nota desde julio, con aves en tránsito que se detienen unos días en cualquier charca o talud encharcado, y el prenupcial se prolonga durante abril y mayo. En los meses más fríos los ejemplares invernantes se reparten solitarios a lo largo del cauce, defendiendo pequeños tramos de orilla donde se les ve día tras día en el mismo recodo.

Conservación

Catalogado como Preocupación menor (LC) por la UICN, dado su amplia distribución por toda Eurasia. En España es un migrante e invernante común y bien repartido, según los seguimientos de SEO/BirdLife, aunque sus poblaciones reproductoras septentrionales muestran tendencias dispares en Europa.

En la Sierra Sur de Jaén su presencia depende por completo de la calidad de las orillas y de unas aguas limpias: necesita riberas pedregosas y fangosas, no canalizadas, donde encontrar los invertebrados de los que se alimenta. La mejor medida local es conservar las orillas naturales del embalse del Quiebrajano y del arroyo de la Parrilla sin artificializar, evitar las molestias en las zonas de descanso invernal y mantener la calidad del agua libre de vertidos.