Arrendajo euroasiático
Garrulus glandarius
Nombre local: Arrendajo
Córvido forestal de plumaje pardo rosado y mancha alar azul irisada inconfundible. Mucho más discreto y silencioso que urraca o grajilla, pero tan inteligente y oportunista como cualquier córvido. Tiene un papel clave en la dispersión de bellotas en encinares y robledales.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Encinar
- Pinar
- Huertas
- Jardines
- Bordes de camino
Rango altitudinal en la zona: 400–1700 m
Comportamiento
Forestal y discreto, recorre las copas de encinas y pinos buscando bellotas, semillas, frutos e insectos. Es uno de los principales dispersores naturales de la encina: en otoño entierra hasta varios miles de bellotas como reserva invernal, y las que no recupera germinan y contribuyen a la regeneración del encinar. Forma parejas estables todo el año, sin gregarismo marcado.
Canto
Reclamo característico áspero y estridente "chirrak-chirrak" o "schraak" muy reconocible, audible a gran distancia. También es un imitador notable: incorpora silbidos de busardo, voces de otros paseriformes y sonidos del entorno en su repertorio.
Dónde verla en la zona
- Encinares de la Sierra de la Pandera, especialmente en otoño con bellotas
- Pinares maduros con sotobosque
- Huertas con árboles altos y zonas de transición
Identificación en campo
Córvido inconfundible si se observa bien, mucho más colorido que sus parientes ibéricos. Rasgos diagnósticos:
- Plumaje general: pardo rosado cálido, con cabeza más clara y vientre blanquecino.
- Cabeza: capirote moteado de negro y crema, bigotera negra ancha muy marcada que baja de la base del pico, ojo claro azul pálido.
- Mancha alar: plumas azules e irisadas con barrado fino negro en la cobertera primaria, único entre los córvidos ibéricos y diagnóstico aunque se vea poco.
- Rabadilla y obispillo: blancos, muy visibles al volar contra el dorso pardo.
- Cola: larga y rectangular, negra, con borde blanco.
- Vuelo: ondulado y poco ágil, alternando batidos rápidos con planeos cortos —a diferencia del vuelo recto de urraca y grajilla.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año en encinares, pinares maduros y huertas con arbolado alto. La cría se concentra entre abril y junio, con nidos disimulados en ramas altas y una sola puesta anual de 4-6 huevos.
Es especialmente visible en otoño (octubre-noviembre), cuando recolecta y entierra bellotas en suelos forestales y bordes de huertas como reserva para el invierno. Su papel en la regeneración natural del encinar es clave: las bellotas que no recupera germinan al año siguiente, contribuyendo a la dinámica forestal a largo plazo.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española es estable, beneficiándose del avance del arbolado tras décadas de abandono rural. Sin embargo, sigue sufriendo persecución directa puntual —algunas comarcas lo consideran “depredador de nidos”— y la pérdida de encinares y robledales maduros con producción bellotera abundante. Dada su función como dispersor natural del encinar, conservar sus poblaciones es indirectamente conservar la dinámica regeneradora del bosque mediterráneo. Mantener encinares maduros, evitar la persecución y conservar la conectividad entre manchas forestales son las medidas más útiles a escala local.