Autillo europeo
Otus scops
El búho más pequeño de Europa: grisáceo o pardo, con un plumaje de aspecto cortical que lo camufla a la perfección sobre la corteza de los árboles. Pequeños penachos auriculares y ojos amarillos. Estrictamente nocturno y migrante estival, se delata por su canto monótono en las noches cálidas.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Olivar
- Jardines
- Casco urbano
- Encinar
Comportamiento
Estrictamente nocturno y muy mimético: de día permanece inmóvil y aplastado contra una rama, casi invisible gracias a su plumaje cortical. Caza al acecho grandes insectos (saltamontes, escarabajos, polillas) y, ocasionalmente, pequeños vertebrados como lagartijas o ratones. Anida en huecos de árboles viejos y en grietas de muros y construcciones. Es un migrante transahariano que llega en primavera y canta sin descanso durante las noches cálidas del verano, para partir de nuevo hacia África a finales de la estación.
Canto
Un silbido monótono, melancólico y repetido, "tiu... tiu... tiu", emitido a intervalos muy regulares durante toda la noche. A veces dos individuos cantan en dúo desde árboles cercanos. Es la banda sonora de las noches de mayo y junio en los olivares y los bordes arbolados del pueblo.
Dónde verla en la zona
- Arbolado y jardines del casco urbano de Los Villares al anochecer, donde más que verse se delata por el oído desde las calles
- Olivares viejos con árboles huecos en el entorno del pueblo
- Encinas y sotos a lo largo del arroyo de la Parrilla en noches cálidas de verano
Identificación en campo
Un búho diminuto y esbelto, muy difícil de ver y mucho más fácil de oír. Sus rasgos diagnósticos:
- Tamaño: muy pequeño, apenas 19-21 cm, el menor búho europeo; poco mayor que un estornino.
- Plumaje: gris ceniza o pardo según el individuo, con un fino vermiculado y manchas que imitan la corteza, lo que le da un camuflaje cortical perfecto.
- Penachos auriculares: cortos y a menudo bajados; pueden pasar desapercibidos, dándole aspecto de cabeza redonda.
- Ojos: amarillos e intensos.
- Silueta: esbelta y alargada cuando se estira contra una rama, muy distinta de la de otros búhos rechonchos.
En la práctica se identifica sobre todo por el canto: su silbido monótono y repetido es inconfundible en las noches de verano. Puede confundirse con el mochuelo europeo, pero este carece de penachos auriculares, es de actividad más diurna y crepuscular, tiene un aspecto más rechoncho y cabezón, y un repertorio de reclamos maullados muy distinto del silbido del autillo.
Calendario en Los Villares
Especie estival, presente entre abril y septiembre. Es un migrante transahariano que pasa el invierno en el África subsahariana y regresa a la Sierra Sur de Jaén con la primavera. Las primeras citas, casi siempre auditivas, llegan en abril, cuando los machos empiezan a cantar al caer la noche en los olivares y el arbolado del pueblo.
La actividad vocal alcanza su punto álgido en mayo y junio, durante el celo y la cría, cuando el monótono “tiu… tiu… tiu” suena sin descanso toda la noche. Tras sacar adelante a los pollos, la actividad decae y, a lo largo de septiembre, los autillos van abandonando la zona para emprender el largo viaje de regreso a África.
Conservación
Su estado global es de Preocupación menor (LC) según la UICN, gracias a su amplia distribución por Eurasia y el Mediterráneo. En España es un estival relativamente común pero sensible a la pérdida de huecos de nidificación y al uso de insecticidas, que merman los grandes insectos de los que depende; el programa SACRE de SEO/BirdLife señala que muchas poblaciones de aves ligadas a medios agrícolas tradicionales están en retroceso. En el entorno de Los Villares, el olivar viejo y el arbolado del propio pueblo son su hábitat principal, por lo que conservar los árboles añosos con huecos y limitar los tratamientos fitosanitarios es clave para mantenerlo. Una medida sencilla y eficaz es instalar cajas nido adaptadas en jardines, parques y olivares, que el autillo acepta de buen grado allí donde escasean los huecos naturales.