Avión común
Delichon urbicum
Nombre local: Avión
Hirundínido pequeño y compacto, completamente blanco por debajo y con rabadilla blanca que destaca contra el dorso azul-negro. Construye los nidos de barro bajo los aleros.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Casco urbano
- Cielo abierto
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Estival que llega a finales de marzo. Cría en colonias bajo aleros y cornisas, construyendo nidos cerrados de barro con una pequeña entrada. Caza insectos al vuelo, generalmente más alto que la golondrina.
Canto
Gorjeo seco y trinado emitido en vuelo y desde el nido. Reclamo "prrrrt" áspero diagnóstico.
Dónde verla en la zona
- Aleros del casco urbano en mayo-julio
- Cielos del pueblo al atardecer
- Charcas y zonas de barro donde recoge material
Identificación en campo
Más pequeño y compacto que la golondrina común, con la cola corta y ahorquillada (no con largos filetes laterales). Partes inferiores blanco puro desde la garganta hasta la cola; dorso azul-negro metálico con la rabadilla blanca muy llamativa al volar. En vuelo da batidos rápidos y planeos cortos, con trayectoria más recta que la golondrina.
Calendario en Los Villares
Estival: las primeras aves aparecen en pasos breves desde finales de marzo, y la población reproductora se asienta durante abril. La actividad de cría —construcción de nidos de barro bajo aleros, dos puestas anuales— se prolonga desde mayo hasta agosto. Los últimos ejemplares se ven en octubre durante el paso postnupcial.
En las tardes de mayo y junio son uno de los grupos más visibles del cielo del pueblo, cazando insectos en altura junto a vencejos y golondrinas.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor, pero los censos europeos (PECBMS) y el programa SACRE de SEO/BirdLife confirman un declive sostenido en España en las últimas décadas, especialmente en poblaciones rurales. Las causas principales son la eliminación deliberada de nidos durante rehabilitaciones de edificios y por motivos estéticos (los excrementos manchan las fachadas), y la escasez de barros y charcas con los que construir los nidos en primavera —agravada por sequías cada vez más prolongadas. La especie está estrictamente protegida y destruir un nido ocupado constituye infracción. Instalar nidales artificiales bajo los aleros y dejar zonas con barro accesible cerca del pueblo son las medidas locales más efectivas.