Cárabo común
Strix aluco
Nombre local: Cárabo
Rapaz nocturna de los encinares y olivares maduros. Sin penachos auriculares, cabeza redondeada y ojos negros. Su "u-u-uuuh" trémulo es uno de los sonidos del bosque al anochecer.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Encinar
- Olivar
- Huertas
- Jardines
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Estrictamente nocturno. Caza desde percha pequeños mamíferos (sobre todo ratones de campo) en bosques y huertas. Cría en huecos de árboles viejos — olivos centenarios y encinas grandes son ideales. Muy territorial todo el año.
Canto
Canto del macho: largo y trémulo "huuu… u-u-uuuuh", melancólico y proyectado. La hembra responde con un "kewik" más corto. Cualquier noche de invierno en zonas con arbolado.
Dónde verla en la zona
- Encinares al anochecer
- Olivares con árboles muy viejos
- Huertas y jardines con cipreses o pinos
Identificación en campo
Cabeza grande y redondeada, sin “orejas” ni penachos (a diferencia del búho real). Plumaje muy variable, dos morfismos: fase parda (más común, marrón cálido con denso veteado) y fase gris (más fría, gris pizarra con motas). Cara redondeada con disco facial marcado y ojos completamente negros (no amarillos como en otras estrígidas). Vuelo silencioso con alas redondeadas.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año en encinares, olivares maduros y huertas con árboles viejos. El canto territorial se intensifica en otoño (octubre-diciembre) cuando los machos delimitan territorio. Las puestas son tempranas, en febrero-marzo, y los pollos vuelan a finales de mayo. La cría requiere cavidades amplias en árboles maduros, recurso limitante en olivares jóvenes.
Las noches de finales de otoño e invierno, sin viento, son las mejores para oír el dueto característico del macho (“u-u-uuuuh”) y la hembra (“kewik”) en encinares y huertas con cipreses grandes.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española es estable. Como rapaz nocturna estrictamente protegida, su problema principal en Los Villares es la pérdida de árboles viejos con cavidades —en oleadas de tala o saneado del olivar centenario— y los rodenticidas anticoagulantes usados para controlar ratones, que se acumulan en sus presas y los matan por intoxicación secundaria. Mantener olivos y encinas viejas en el paisaje y usar trampas en lugar de cebos químicos son medidas locales sencillas. Las cajas nido para cárabos funcionan bien en zonas donde escasean los huecos naturales.