Aves de Los Villares

Carbonero común

Parus major

Nombre local: Carbonero

Passeriformes · Paridae Muy común UICN LC · Preocupación menor
Foto de Carbonero común
Foto: Charles J. Sharp (CC BY-SA 4.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
13–15 cm
Envergadura
22–25 cm
Peso
14–22 g

Párido grande de cabeza negra con mejillas blancas y vientre amarillo cruzado por una franja negra ancha. El "ti-cha ti-cha" rodante es uno de los cantos más reconocibles del año.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Olivar
  • Encinar
  • Pinar
  • Jardines
  • Huertas
  • Casco urbano

Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m

Comportamiento

Activo y curioso, busca insectos y semillas en ramas, troncos y suelo. En invierno se asocia a grupos mixtos con herrerillos y mitos. Anida en cualquier hueco — árbol viejo, muro, caja nido o farola hueca.

Canto

Reclamo conocido "ti-cha ti-cha" silbado y nítido. Repertorio amplio con docenas de variantes que pueden confundir hasta que se aprende el patrón general.

Marc Anderson (CC BY-NC-ND 4.0) — xeno-canto XC1079218 · ver grabación ↗

Más grabaciones en xeno-canto ↗

Dónde verla en la zona

  • Encinares de la Sierra de la Pandera
  • Jardines y huertas del pueblo
  • Olivares con árboles maduros

Identificación en campo

Cabeza completamente negra con grandes mejillas blancas, dorso verde oliva, alas grises con barra blanca y partes inferiores amarillo limón divididas por una banda negra ventral. El ancho de esa banda permite sexar: en el macho llega ancha hasta entre las patas; en la hembra es más estrecha. Bastante más grande que el herrerillo común, con el que comparte hábitat y bandos invernales.

Calendario en Los Villares

Residente todo el año y omnipresente en cualquier hábitat con arbolado. El canto territorial arranca a finales de enero y se intensifica en febrero-marzo, marcando uno de los primeros indicios de la primavera. Las puestas se realizan entre abril y junio, con una sola nidada muy numerosa (8-12 huevos) en huecos de árboles, muros o cajas nido.

En otoño e invierno forma los grupos mixtos clásicos con herrerillos, mitos y reyezuelos que recorren encinares y olivares en busca de alimento. Esos bandos itinerantes son una de las mejores oportunidades para detectar varias especies de páridos a la vez.

Conservación

UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española está en ligero aumento, beneficiándose tanto del avance del arbolado como de la generalización de las cajas nido en jardines y olivares. A nivel local, su mayor limitante es la disponibilidad de huecos para criar: como en otros páridos, la limpieza excesiva de olivos y encinas viejas restringe los lugares de cría. La instalación de cajas nido en olivares y huertas da resultados inmediatos y compensa esa carencia, y reducir el uso de insecticidas durante la primavera garantiza alimento para los pollos en las semanas críticas de mayo.