Chotacabras europeo
Caprimulgus europaeus
Ave de actividad crepuscular y nocturna, con un plumaje críptico jaspeado en pardos y grises que la vuelve casi invisible posada en el suelo o sobre una rama. Tiene la cabeza ancha y aplastada, una boca enorme para cazar insectos y un vuelo silencioso y errático en la penumbra.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Pinar
- Matorral mediterráneo
- Encinar
- Campos de cultivo
Comportamiento
Ave crepuscular y nocturna de plumaje cortícola perfectamente camuflado. De día reposa inmóvil en el suelo o posado a lo largo de una rama, alineado con ella, confiando en su librea para pasar inadvertido. Al anochecer caza insectos al vuelo —polillas y escarabajos sobre todo— con la boca muy abierta, en maniobras silenciosas y giros bruscos sobre los claros. Anida directamente en el suelo, sin construir nido. Es un migrante estival transahariano que cría aquí y pasa el invierno en el África subsahariana.
Canto
Canto nocturno inconfundible: un "churrr" mecánico y sostenido, como el ronroneo de un motor lejano o un trémolo continuo que va cambiando ligeramente de tono y puede prolongarse durante minutos. Es muy distinto del "cu-tac" o "kutok" repetitivo y entrecortado del chotacabras cuellirrojo, y suele ser la primera y a veces única pista de su presencia en la noche.
Dónde verla en la zona
- Claros y pistas forestales de los pinares de la Sierra de la Pandera al anochecer
- Matorral y eriales pedregosos donde caza en la penumbra
- Bordes de cultivo al atardecer en pleno verano, donde se le localiza por la voz
Identificación en campo
Ave difícil de observar por su actividad nocturna y su camuflaje extraordinario: posada de día sobre una rama o en el suelo, parece un trozo de corteza o un manojo de hojarasca. Los rasgos que ayudan a identificarla:
- Camuflaje cortícola: plumaje jaspeado en pardos y grises finamente vermiculados de negro, ocre y blanco, que imita a la perfección la corteza y el suelo.
- Silueta: cabeza ancha y aplastada, boca enorme rodeada de cerdas para capturar insectos al vuelo, ojos grandes adaptados a la visión nocturna, y alas y cola largas que dan una silueta esbelta en vuelo.
- Manchas blancas del macho: en vuelo, el macho muestra manchas blancas en las puntas de las alas y en los extremos de la cola, ausentes o muy reducidas en la hembra; son su mejor marca diagnóstica a la luz crepuscular.
La confusión principal es con el chotacabras cuellirrojo, la otra especie de chotacabras de la zona. El cuellirrojo es algo mayor, de tono más rojizo y luce un collar rufo en los lados del cuello del que el europeo carece. En la práctica, la identificación nocturna se apoya casi siempre en la voz —el ronroneo continuo del europeo frente al “cu-tac” entrecortado del cuellirrojo— y en el hábitat, ya que el europeo se asocia más a claros de pinar y matorral de cierta altitud.
Calendario en Los Villares
Especie estival en Los Villares, presente aproximadamente de mayo a septiembre, con los primeros ejemplares de paso ya a finales de abril. Es un migrante de larga distancia que invierna en el África subsahariana y regresa en primavera para criar en los claros de pinar, el matorral y los eriales pedregosos de la Sierra de la Pandera.
La detección es máxima en las noches de mayo a julio, durante el celo: los machos cantan de forma insistente al anochecer y buena parte de la noche, y realizan vuelos de exhibición batiendo las alas con un chasquido seco. Tras la cría —pone directamente en el suelo, sin nido— y la muda, los individuos van desapareciendo a lo largo de septiembre rumbo a sus cuarteles de invernada.
Conservación
Su estado global es de Preocupación menor (LC) según la UICN. En España es un estival cuya población muestra un declive moderado en las últimas décadas según el programa SACRE de SEO/BirdLife, en línea con la tendencia negativa que el PECBMS detecta para buena parte de los insectívoros europeos. La especie está estrechamente ligada a los mosaicos de pinar, matorral y claros, y es especialmente sensible a los atropellos nocturnos, porque se posa con frecuencia en el firme de pistas y carreteras al anochecer.
En la Sierra Sur de Jaén ocupa los claros y pistas forestales de los pinares de la Sierra de la Pandera y el matorral pedregoso de su base, hábitats amenazados por la intensificación agrícola y forestal y por el uso de insecticidas que reduce los insectos voladores de los que depende. Mantener claros y parches de matorral dentro de las masas forestales, evitar el uso masivo de plaguicidas y reducir la velocidad en los caminos rurales durante las noches de verano son medidas accionables que benefician directamente a la especie.