Cigüeña blanca
Ciconia ciconia
Nombre local: Cigüeña
Inconfundible por su gran tamaño, plumaje blanco con primarias negras, patas y pico rojos. Anida en torres, postes eléctricos y árboles grandes. Aunque la mayoría de la población española migra a África, cada vez más ejemplares invernan en la península gracias a inviernos suaves y basureros próximos.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Campos de cultivo
- Ríos y arroyos
- Embalses
- Casco urbano
- Cielo abierto
Rango altitudinal en la zona: 400–1200 m
Comportamiento
Caza al paseo en campos cultivados, prados húmedos y orillas del embalse, alimentándose de insectos grandes, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Vuela con el cuello extendido (a diferencia de las garzas), aprovechando térmicas para planeos largos. Cría en plataformas voluminosas reutilizadas año tras año, sobre torres, postes y árboles maduros; no nidifica en Los Villares pero hay parejas en localidades cercanas.
Canto
Carece de canto vocal. El sonido más característico es el crotoreo: golpeteo seco y rítmico del pico contra sí mismo, emitido especialmente durante el cortejo y el saludo en el nido. Algunos vuelos pueden ir acompañados de siseos suaves.
Dónde verla en la zona
- Cielos altos sobre la Sierra de la Pandera con buenas térmicas
- Embalse del Quiebrajano y campos circundantes
- Pasos migratorios sobre el pueblo en febrero-marzo y agosto-septiembre
Identificación en campo
Ave imponente, inconfundible en silueta y coloración. Rasgos diagnósticos:
- Plumaje: blanco puro en cuerpo y cobertera alar, con primarias y secundarias negras que dan un fuerte contraste bicolor en vuelo y al posarse.
- Pico y patas: rojo coral vivo en adultos —el rasgo de color más llamativo, visible incluso a gran distancia. Los juveniles tienen pico y patas más apagados, con tonos parduzcos.
- Cuello en vuelo: extendido recto hacia delante, sin la S de las garzas, diagnóstico al observarla en alto.
- Tamaño: colosal, con envergadura cercana a los dos metros, silueta inconfundible en el cielo.
- En tierra: silueta erguida sobre patas largas, andares lentos y pausados.
Calendario en Los Villares
Mayoritariamente estival con presencia creciente en invierno: la población reproductora ibérica llega entre finales de enero y febrero desde el África subsahariana, y la mayoría parte en agosto-septiembre cruzando el Estrecho de Gibraltar en grandes bandos térmicos. Sin embargo, un porcentaje creciente se queda todo el año, sobre todo cerca de basureros y zonas con alimento disponible —fenómeno asociado al cambio climático y a la mejora del invierno en Iberia.
En Los Villares no hay parejas reproductoras documentadas pero sí observaciones regulares de ejemplares en paso y dispersión desde colonias cercanas, especialmente en cielos con buenas térmicas (primavera y verano) y durante los pasos migratorios (febrero-marzo y agosto-septiembre).
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población española está en clara expansión tras décadas de recuperación —fue una de las aves más afectadas por la pérdida de zonas húmedas y el uso de pesticidas en el siglo XX. Las amenazas principales hoy son la electrocución y colisión con tendidos eléctricos —principal causa de mortalidad en España—, la ingestión de plásticos y restos no naturales en basureros donde se alimenta y, en menor medida, los conflictos con la agricultura intensiva. La corrección de tendidos peligrosos en pasillos migratorios y zonas de cría es la medida con mayor impacto a escala regional.