Aves de Los Villares

Collalba gris

Oenanthe oenanthe

Nombre local: Collalba

Passeriformes · Muscicapidae Común UICN LC · Preocupación menor
Foto de Collalba gris
Foto: Andreas Trepte (CC BY-SA 2.5) — Wikimedia Commons
Tamaño
14.5–16 cm
Envergadura
26–32 cm
Peso
17–30 g

Pequeño paseriforme terrestre, estival. Vive en zonas abiertas con piedras. Diagnóstica por la cola blanca con una "T" invertida negra visible siempre al volar.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Matorral mediterráneo
  • Cortados rocosos
  • Bordes de camino
  • Campos de cultivo

Rango altitudinal en la zona: 600–2000 m

Comportamiento

Terrestre y muy posero: se ve casi siempre desde una piedra, un terrón o un poste bajo. Cría en huecos del suelo, conejeras o grietas de piedra. Migra a África subsahariana cada otoño.

Canto

Reclamo seco "chak-chak" tipo guijarro y silbo agudo "wiit". Canto variado y con frases agudas.

Marcel Gil Velasco (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC641768 · ver grabación ↗

Más grabaciones en xeno-canto ↗

Dónde verla en la zona

  • Pastos altos con piedras en la Sierra de la Pandera
  • Bordes de caminos rurales en mayo-julio
  • Cumbres y collados

Identificación en campo

Macho en cría: capirote y dorso gris azulado, antifaz negro ancho desde el pico hasta detrás del ojo, garganta y pecho crema naranja, vientre blanco. Hembra y juveniles: pardos uniformes con máscara apenas marcada. En todos los plumajes, el rasgo más útil es la cola blanca con punta y franja vertical central negras formando una T invertida — diagnóstico al levantar el vuelo. Postura erguida sobre las patas largas, casi vertical.

Calendario en Los Villares

Estival: las primeras aves llegan a finales de marzo desde el África subsahariana y se marchan en septiembre, con paso postnupcial visible en agosto-septiembre. La cría se concentra entre mayo y julio en pastos altos con piedras dispersas y cumbres de la Sierra de la Pandera, donde anida en huecos de suelo, conejeras o entre piedras sueltas.

Los meses de mayo a julio son los óptimos para verla: cualquier piedra prominente en pastos altos puede ser un buen posadero, y los caminos rurales de altitud media-alta facilitan los encuentros. Los amaneceres y atardeceres son los momentos con más actividad.

Conservación

UICN la cataloga como Preocupación menor a escala global, pero las poblaciones europeas (PECBMS) muestran un declive notable ligado a dos factores: la intensificación o abandono de pastos extensivos —el cierre del paisaje por matorral elimina su hábitat— y la degradación de las zonas de invernada y paso en el Sahel africano. A nivel local, mantener pastos abiertos con ganadería extensiva y respetar zonas de cumbre con piedras dispersas son medidas estructurales con impacto directo. La especie es un buen indicador del estado del paisaje pastoril mediterráneo.