Collalba gris
Oenanthe oenanthe
Nombre local: Collalba
Pequeño paseriforme terrestre, estival. Vive en zonas abiertas con piedras. Diagnóstica por la cola blanca con una "T" invertida negra visible siempre al volar.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Matorral mediterráneo
- Cortados rocosos
- Bordes de camino
- Campos de cultivo
Rango altitudinal en la zona: 600–2000 m
Comportamiento
Terrestre y muy posero: se ve casi siempre desde una piedra, un terrón o un poste bajo. Cría en huecos del suelo, conejeras o grietas de piedra. Migra a África subsahariana cada otoño.
Canto
Reclamo seco "chak-chak" tipo guijarro y silbo agudo "wiit". Canto variado y con frases agudas.
Dónde verla en la zona
- Pastos altos con piedras en la Sierra de la Pandera
- Bordes de caminos rurales en mayo-julio
- Cumbres y collados
Identificación en campo
Macho en cría: capirote y dorso gris azulado, antifaz negro ancho desde el pico hasta detrás del ojo, garganta y pecho crema naranja, vientre blanco. Hembra y juveniles: pardos uniformes con máscara apenas marcada. En todos los plumajes, el rasgo más útil es la cola blanca con punta y franja vertical central negras formando una T invertida — diagnóstico al levantar el vuelo. Postura erguida sobre las patas largas, casi vertical.
Calendario en Los Villares
Estival: las primeras aves llegan a finales de marzo desde el África subsahariana y se marchan en septiembre, con paso postnupcial visible en agosto-septiembre. La cría se concentra entre mayo y julio en pastos altos con piedras dispersas y cumbres de la Sierra de la Pandera, donde anida en huecos de suelo, conejeras o entre piedras sueltas.
Los meses de mayo a julio son los óptimos para verla: cualquier piedra prominente en pastos altos puede ser un buen posadero, y los caminos rurales de altitud media-alta facilitan los encuentros. Los amaneceres y atardeceres son los momentos con más actividad.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor a escala global, pero las poblaciones europeas (PECBMS) muestran un declive notable ligado a dos factores: la intensificación o abandono de pastos extensivos —el cierre del paisaje por matorral elimina su hábitat— y la degradación de las zonas de invernada y paso en el Sahel africano. A nivel local, mantener pastos abiertos con ganadería extensiva y respetar zonas de cumbre con piedras dispersas son medidas estructurales con impacto directo. La especie es un buen indicador del estado del paisaje pastoril mediterráneo.