Aves de Los Villares

Críalo europeo

Clamator glandarius

Nombre local: Críalo

Cuculiformes · Cuculidae Escaso UICN LC · Preocupación menor
Foto de Críalo europeo
Foto: Charles J. Sharp (CC BY-SA 4.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
35–40 cm
Envergadura
50–58 cm
Peso
140–220 g

Cuco grande y vistoso con cresta gris característica, parasita los nidos de las urracas. Estival temprano: llega ya en febrero.

Estacionalidad en Los Villares

E
F
M
A
M
J
J
A
S
O
N
D
Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Olivar
  • Encinar
  • Huertas
  • Matorral mediterráneo

Rango altitudinal en la zona: 400–1200 m

Comportamiento

Parásito de cría especializado en urracas principalmente. La pareja distrae a las urracas mientras la hembra deposita huevos en el nido. Llega antes que el cuco común (febrero-marzo). Suele verse donde hay buenas poblaciones de urraca.

Canto

Graznido áspero, bisilábico y muy reconocible "kij-kij-kij…", diferente al del cuco. Vocaliza mucho en pleno cortejo en marzo-abril.

Feliu López i Gelats (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC911801 · ver grabación ↗

Más grabaciones en xeno-canto ↗

Dónde verla en la zona

  • Olivares con muchas urracas en marzo-abril
  • Encinares al amanecer
  • Bordes con árboles altos

Identificación en campo

Cuco grande y llamativo. Adulto: cabeza gris pálida con cresta puntiaguda característica, dorso pardo oscuro con motas blancas muy visibles (parece un encaje), vientre crema, cola larga graduada con bordes blancos. Juvenil: capirote negro intenso y primarias rojizas que destellan en vuelo, lo que le hace inconfundible una vez detectado. Mucho más grande y vistoso que el cuco común.

Calendario en Los Villares

Estival precoz: es uno de los primeros migrantes en llegar, ya a finales de febrero y principios de marzo, antes que cuco común y otros estivales africanos. Se marcha pronto, en julio o principios de agosto, lo que le da una temporada reproductora compacta.

La cría se desarrolla entre marzo y junio, depositando huevos en nidos activos de urracas (parasitismo de cría). Los meses de marzo y abril son los óptimos para detectarlo por su canto y por verlo acosado por las urracas en olivares y encinares con buenas poblaciones de su hospedador. Su éxito reproductor depende directamente de la densidad de urracas locales.

Conservación

UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española —que alberga gran parte de la europea— es estable. Como parásito obligado de cría, su conservación depende paradójicamente de la de su principal víctima: la urraca, cuya persecución directa puntual puede repercutir en él. La reducción de grandes insectos y orugas en olivares por tratamientos químicos también limita el éxito de los volantones, que dependen de presas grandes para crecer. Mantener poblaciones sanas de urracas, conservar arbolado alto en olivares y moderar los tratamientos insecticidas son las medidas locales más relevantes para conservarlo.