Cuco común
Cuculus canorus
Nombre local: Cuco
Famoso parásito de cría. En vuelo se confunde con un gavilán: gris, esbelto, alas puntiagudas. Su "cu-cú" inconfundible es uno de los sonidos de la primavera mediterránea.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Encinar
- Olivar
- Huertas
- Bordes de camino
- Matorral mediterráneo
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
No construye nido. La hembra deposita un huevo por puesta en nidos ajenos (con frecuencia currucas, lavanderas y carriceros) y los pollos cuco eliminan a los huéspedes. Los adultos comen sobre todo orugas peludas que otras aves evitan.
Canto
Reclamo del macho "cu-cú" bisilábico, grave y proyectado a gran distancia, especialmente al amanecer y atardecer entre abril y junio. La hembra emite un trino burbujeante.
Dónde verla en la zona
- Encinares al amanecer en mayo
- Olivares con setos y matorral
- Huertas con árboles altos
Identificación en campo
Ave esbelta con forma de halcón pequeño: alas largas y puntiagudas, cola larga, cabeza pequeña. Adultos: dorso gris pizarra liso, pecho gris claro, vientre blanco con denso barreado oscuro horizontal, pico curvado, iris amarillo. Algunas hembras presentan una fase hepática rojiza-barreada. Juveniles: muy rayados, cabeza con mancha blanca en la nuca. Se confunde fácilmente con gavilán por la silueta, pero el cuco vuela con aleteos más rectos y suele acabar posado en sitios bien visibles.
Calendario en Los Villares
Estival: llega a finales de marzo o principios de abril desde el África subsahariana y se marcha pronto, en julio o agosto (los adultos parten antes que los volantones, una vez completado el parasitismo de cría). La actividad reproductora se concentra entre abril y junio, depositando huevos en nidos de currucas, carriceros y otras paseriformes que se ven en olivares y matorrales.
Los amaneceres de abril a junio son los óptimos para oír el inconfundible “cu-cú” del macho, audible a centenares de metros desde encinares, olivares y bordes con árboles altos.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor, pero los censos europeos (PECBMS) muestran un declive moderado en buena parte del continente, también en España. Las causas son acumulativas: reducción de orugas peludas —su alimento principal— por insecticidas en olivar y campo, declive de las hospedadoras (currucas, carriceros y lavanderas, que sufren sus propios problemas), y degradación de las zonas de invernada y paso en África. Como migrante transahariano, es uno de los mejores indicadores de la salud del paisaje mediterráneo en su conjunto.