Curruca cabecinegra
Sylvia melanocephala
Nombre local: Currucón
La curruca más típica del matorral mediterráneo. Macho con capuchón negro completo, ojo y anillo orbital rojos. Vivaracha y siempre oculta entre la vegetación.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Matorral mediterráneo
- Olivar
- Encinar
- Jardines
- Bordes de camino
Rango altitudinal en la zona: 400–1300 m
Comportamiento
Activa y muy territorial, defiende su zona con un parloteo característico. Difícil de ver bien por su tendencia a moverse en lo bajo de la vegetación, pero se asoma con frecuencia.
Canto
Parloteo rápido, áspero y rítmico tipo "tchak-tchak-tchak…" repetido. Canto territorial seco y enérgico.
Dónde verla en la zona
- Matorrales en cualquier época
- Olivares con sotobosque
- Bordes de caminos con romero y aulagas
Identificación en campo
Macho: capuchón negro completo que llega hasta debajo del ojo y la nuca, dorso gris pizarra, garganta blanca contrastada, pecho y flancos gris claro. Hembra: mucho más apagada, capuchón gris-pardo (no negro), garganta blanca y dorso pardo grisáceo. Ambos sexos comparten el ojo y el anillo orbital rojos, rasgo diagnóstico inconfundible.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año, una de las paseriformes más abundantes y constantes del matorral mediterráneo. La cría se concentra entre abril y julio, con dos puestas anuales en nidos pequeños y disimulados entre romeros, aulagas y otros arbustos densos.
El canto territorial es audible casi todo el año, intensificándose en primavera. Aunque tiende a permanecer oculta entre la vegetación baja, su parloteo característico la delata enseguida y los machos en cría se asoman con frecuencia a posaderos prominentes para cantar.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población española está estable o en ligero aumento, beneficiándose de la expansión del matorral mediterráneo. Su mayor presión local es la simplificación del paisaje rural: desbroces excesivos en bordes de camino, eliminación del sotobosque de olivares para facilitar la maquinaria y los incendios recurrentes, que destruyen el matorral denso del que depende. Conservar mosaicos de matorral maduro y mantener sotobosques en olivares son las medidas locales más efectivas, también beneficiosas para chochín, ruiseñor y otras paseriformes del estrato bajo.