Curruca capirotada
Sylvia atricapilla
Nombre local: Casquinegra
Curruca de tamaño medio con capirote negro en el macho y rojizo en la hembra. Cantora soberbia y muy común tanto en cría como en invernada en olivares y huertas.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Encinar
- Olivar
- Huertas
- Jardines
- Matorral mediterráneo
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Población residente reforzada en invierno por aves del centro y norte de Europa. Más confiada que otras currucas: se asoma en huertas y jardines a comer frutos en invierno (higos, granadas, aceitunas) además de insectos en verano.
Canto
Canto melódico flauteado y rico, considerado uno de los más bellos de Europa: empieza con un parloteo bajo y termina en frases altas y cristalinas. Reclamo seco "tchak-tchak".
Dónde verla en la zona
- Huertas en invierno (frutos)
- Encinares en primavera (canto territorial)
- Jardines con setos
Identificación en campo
Pequeña, esbelta y con cuerpo gris oliva uniforme. El rasgo diagnóstico es el capirote: negro intenso en el macho, pardo rojizo (color “teja”) en la hembra, ambos limitados al píleo (no llegan a las mejillas ni al ojo, distinguiéndose así de la curruca cabecinegra, en la que el negro envuelve toda la cara). Vientre gris claro, dorso ligeramente más oliva. Juveniles parecidos a la hembra.
Calendario en Los Villares
Residente con refuerzo invernal: la población local cría entre abril y julio en encinares, olivares maduros, huertas y jardines, normalmente con dos puestas anuales en setos densos. A partir de octubre se suman ejemplares centroeuropeos que invernan en la zona, multiplicando las observaciones.
Los meses de invierno (noviembre-febrero) son sorprendentemente buenos para verla: las huertas con frutos pasados (higos, aceitunas, granadas) atraen a docenas de ejemplares confiados que se asoman a comer. En primavera el canto territorial flauteado se oye desde encinares y olivares con sotobosque.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población española está en aumento, beneficiándose del avance del arbolado y la expansión hacia el norte por cambio climático. Los estudios recientes muestran cambios fenológicos significativos en su ciclo: poblaciones europeas invernan cada vez más al norte de su área tradicional, y las llegadas y partidas se adelantan, lo que puede descompasar la cría con el pico de orugas disponibles. Mantener arboledas y setos frutales en huertas garantiza alimento durante todo el año y favorece su éxito reproductor.