Aves de Los Villares

Estrilda común

Estrilda astrild

Passeriformes · Estrildidae Raro UICN LC · Preocupación menor
Foto de Estrilda común
Foto: André Simons (CC BY-SA 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
11–13 cm
Envergadura
12–14 cm
Peso
7–10 g

Pequeño estríldido africano asilvestrado, de plumaje finamente barrado en gris y un antifaz rojo intenso que cruza el ojo. Llegó a los cañaverales andaluces desde jaulas y escapes, y avanza despacio hacia el interior de Jaén.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Ríos y arroyos
  • Huertas
  • Campos de cultivo

Rango altitudinal en la zona: 400–900 m

Comportamiento

Vive en bandos ruidosos y muy cohesionados que se mueven entre el carrizo y las herbáceas altas, colgándose de los tallos para desgranar semillas maduras. Cría en nidos globulares de hierba seca, con un túnel de entrada lateral, escondidos en la espesura del cañaveral o en zarzales próximos al agua. Como especie de origen tropical no tiene una estación reproductora rígida y puede sacar pollos casi en cualquier momento del año si hay comida y agua. Los bandos vuelan bajo y en línea, con un aleteo nervioso y la cola larga colgando.

Canto

Reclamo nasal y quejumbroso, un "chiip" o "priit" ascendente que los miembros del bando repiten sin descanso mientras se desplazan por el carrizo. El canto del macho añade a ese reclamo un zumbido áspero y descendente, corto y poco musical, muy distinto del gorjeo fluido de los jilgueros y verdecillos con los que comparte los mismos herbazales.

Paulo Alves (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC840650 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Carrizales de la cola del embalse del Quiebrajano
  • Herbazales y cañas del arroyo de la Parrilla
  • Huertas con setos junto al agua en el entorno del pueblo

Identificación en campo

Inconfundible si se ve bien: no hay en Los Villares ningún otro pájaro pequeño con antifaz rojo y barrado fino. El problema real es que suele estar oculto en el carrizo y solo se detecta por el reclamo.

  • Cara: franja roja carmesí que atraviesa el ojo, más ancha y viva en el macho.
  • Cuerpo: pardo grisáceo cubierto por un barrado transversal finísimo, como vermiculado, apreciable con prismáticos a corta distancia.
  • Vientre: centro con una mancha rosada o rojiza difusa, más intensa en el macho.
  • Cola: larga, escalonada y muy oscura, que mantiene colgando o en movimiento constante mientras se agarra a los tallos.
  • Pico: rojo coral, cónico y pequeño, típico de comedor de semillas.

Los juveniles son más apagados, con el antifaz reducido a una sombra rojiza y el pico oscuro. En vuelo, la silueta de cuerpo diminuto y cola larga puede recordar a un buscarla o a un carricero, pero el barrado y el reclamo nasal la separan de inmediato. Conviene no confundirla con otros estríldidos escapados de jaula, como el pico de coral, que carece del barrado fino.

Calendario en Los Villares

Especie residente allí donde se asienta: los núcleos establecidos no migran y se mantienen en el mismo carrizal todo el año, aunque en invierno los bandos se hacen más grandes y llamativos al juntarse varias familias. Su presencia en el término es sin embargo puntual y muy localizada, ligada a las manchas de carrizo con agua permanente.

Es la única ave exótica asilvestrada del catálogo junto al inseparable de Namibia, y su historia local está aún escribiéndose: se expande desde las vegas del Guadalquivir y del Guadalbullón siguiendo los cursos de agua, y las citas en la Sierra Sur son todavía la vanguardia de esa colonización.

Conservación

La UICN la clasifica como Preocupación menor en su área nativa del África subsahariana, y en España no es objeto de programas de conservación sino de seguimiento como exótica: SEO/BirdLife vigila su expansión por Andalucía occidental y el litoral mediterráneo desde los años ochenta. En la Sierra Sur el interés es sobre todo de vigilancia: conviene documentar las citas con precisión para saber si los núcleos cuajan o son escapes repetidos, porque una población asentada competiría por el carrizo con carriceros y buscarlas autóctonos. Anotar cada observación en las plataformas de ciencia ciudadana y no liberar nunca ejemplares de jaula es aquí la medida más útil.