Garza real
Ardea cinerea
Nombre local: Garza
Garza grande y elegante, vinculada a arroyos y embalses. Vuela con el cuello plegado en S, único entre las grandes aves de la zona, y con aleteos pausados característicos.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Ríos y arroyos
- Embalses
Rango altitudinal en la zona: 400–1200 m
Comportamiento
Pescadora solitaria al acecho: permanece inmóvil en orillas durante largo tiempo y lanza el pico como una jabalina. Come peces, anfibios, reptiles y micromamíferos. Cría en colonias en árboles altos cerca del agua, fuera de la zona de Los Villares.
Canto
Reclamo gutural y áspero "fraank" o "kraaak" al volar o al sorprenderse. Por lo demás silenciosa.
Dónde verla en la zona
- Embalse del Quiebrajano
- Tramos remansados del arroyo de la Parrilla
- Charcas de huerta con peces
Identificación en campo
Ave imponente, gris azulado por arriba, blanca por abajo, con lista ocular negra que termina en una cresta posterior. Cuello largo, casi siempre plegado en S incluso al volar — único entre las grandes aves de la zona. Patas larguísimas, pico amarillo robusto. En vuelo bate las alas con pausa y elegancia, completamente distinta a las cigüeñas (cuello recto) o rapaces (alas planas).
Calendario en Los Villares
Residente todo el año en el embalse del Quiebrajano y tramos remansados del arroyo de la Parrilla, aunque no cría en la zona —las colonias más próximas están en humedales del valle del Guadalquivir y embalses de Jaén capital. Las observaciones son constantes durante todo el año, con ligero aumento en otoño-invierno cuando llegan ejemplares centroeuropeos.
Los amaneceres y atardeceres son los mejores momentos para verla en pesca activa, inmóvil al acecho en orillas poco profundas. Las charcas de huerta con peces también la atraen ocasionalmente, generando conflictos con piscicultores y aficionados.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población europea está en clara expansión tras décadas de recuperación —se vio muy afectada por DDT y la persecución directa hasta los años 70. La ampliación de embalses y la mejora en la calidad del agua han favorecido su retorno a zonas interiores. Las amenazas locales son la contaminación de aguas por escorrentías agrícolas, la persecución puntual desde piscifactorías y pesca deportiva, y la acumulación de metales pesados en sus presas. Conservar la calidad del agua del embalse y respetar las orillas con vegetación de ribera son las medidas más efectivas.