Gavilán común
Accipiter nisus
Nombre local: Gavilán
Rapaz forestal pequeña y ágil, especialista en cazar pájaros entre el arbolado. Dimorfismo sexual muy marcado: la hembra es bastante más grande que el macho.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Encinar
- Pinar
- Jardines
- Huertas
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Caza por persecución en bosques o lanzándose desde una percha. Vuelo rápido y bajo, esquivando árboles, alternando aleteos rápidos con planeos cortos. En invierno aparece en jardines acechando pequeños paseriformes.
Canto
Reclamo "kew-kew-kew" rápido y agudo cerca del nido en primavera. Generalmente silencioso fuera del periodo reproductor.
Dónde verla en la zona
- Encinares y pinares de la sierra
- Jardines con comederos en invierno
- Bordes de huertas con setos
Identificación en campo
Silueta clara: alas cortas y redondeadas, cola larga, vuelo muy ágil. Macho: dorso gris azulado, vientre con barreado rojizo fino, ojos amarillo-naranja, mucho más pequeño que el cuervo. Hembra: casi el doble del peso del macho; dorso pardo gris, vientre con barreado grisáceo, ceja blanca marcada. Se confunde a veces con cuco común o con halcón pequeño, pero la combinación silueta + comportamiento (caza ras del suelo entre arbolado) es diagnóstica.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año, con cría en pinares y encinares maduros de la sierra. Las puestas se realizan entre abril y junio en nidos pequeños construidos sobre ramas altas, normalmente reutilizados o ampliados año tras año por la misma pareja.
En otoño e invierno la población se ve reforzada por ejemplares centroeuropeos, lo que multiplica las observaciones —especialmente en jardines con comederos, donde acude a acechar pequeños paseriformes. Los días claros de migración (marzo y septiembre) pueden ofrecer concentraciones en pasos sobre cortados.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española se ha recuperado tras el declive provocado por el DDT a mediados del siglo XX. Sin embargo, sigue siendo un objetivo de persecución ilegal por parte de colombicultores —algunos cazadores de palomas mensajeras lo eliminan al considerarlo predador— y sufre envenenamiento secundario al consumir paseriformes intoxicados por pesticidas. Mantener pinares y encinares maduros con nidos ocupados, sensibilizar al sector colombicultor y aplicar la normativa contra envenenamientos ilegales son las medidas con más impacto local.