Gaviota sombría
Larus fuscus
Nombre local: Gaviota
Gaviota grande de dorso oscuro y patas amarillas, esencialmente marina pero cada vez más frecuente en embalses interiores durante la invernada. En Los Villares aparece sobre todo en pasos migratorios y en el embalse del Quiebrajano en pleno invierno.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Embalses
- Cielo abierto
- Campos de cultivo
- Casco urbano
Rango altitudinal en la zona: 400–1100 m
Comportamiento
Gaviota oportunista y gregaria, se alimenta tanto en el mar como en basureros, cultivos arados y orillas de embalse. Cría en colonias costeras o en islotes interiores; ningún núcleo reproductor en la Sierra Sur. Las observaciones locales corresponden a individuos en invernada o paso migratorio que usan el embalse del Quiebrajano y los cielos del valle como ruta.
Canto
Reclamo nasal y áspero "kiao" o "ke-keao" típico de gaviota, emitido en grupos y disputas territoriales. En Los Villares se oye con poca frecuencia y solo en concentraciones invernales en el embalse.
Dónde verla en la zona
- Embalse del Quiebrajano en pleno invierno (diciembre-febrero)
- Cielos altos durante los pasos migratorios
- Campos arados con bandos de aves en invierno
Identificación en campo
Gaviota grande pero esbelta, con coloración que la distingue de otras especies. Rasgos diagnósticos:
- Adultos: dorso y alas de gris oscuro a casi negro pizarra según la subespecie, cuerpo y cabeza blancos, primarias negras con pequeñas manchas blancas en las puntas.
- Patas: amarillas vivas en adultos (rosa-amarillento en juveniles), lo que la separa de gaviotas mayores como la argéntea.
- Pico: amarillo con mancha roja en la mandíbula inferior en adultos, oscuro en juveniles.
- Juveniles: parduzcos con denso jaspeado y barreado oscuro, similares a otras gaviotas inmaduras; la identificación a distancia requiere experiencia.
- Tamaño y silueta: algo menor que la gaviota patiamarilla, más esbelta y de alas más largas y estrechas.
Calendario en Los Villares
Invernante y en paso: las primeras aves llegan a finales de septiembre o principios de octubre desde sus colonias del norte de Europa, y se marchan entre marzo y abril. La invernada es escasa y discreta en interior: pequeños grupos o individuos sueltos aparecen en el embalse del Quiebrajano y campos arados del entorno, sobre todo en días con frentes fríos que las empujan al interior peninsular.
Los meses centrales del invierno (diciembre-febrero) son los óptimos para detectarla, especialmente al amanecer y atardecer cuando se desplaza entre dormideros y zonas de alimentación. La especie no cría en la zona.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población europea es estable o en ligero aumento. Como gaviota oportunista, se ha beneficiado del aumento de basureros, vertederos y cultivos arados que ofrecen alimento abundante durante el invierno. Las amenazas principales son la contaminación marina y de aguas interiores, la ingestión de plásticos en zonas de alimentación artificial y las colisiones con aerogeneradores y tendidos durante los desplazamientos. A escala local su presencia es testimonial pero forma parte del conjunto de aves invernantes en el embalse, cuya calidad ecológica es la medida clave a conservar.