Golondrina común
Hirundo rustica
Nombre local: Golondrina
Esbelta y elegante, con cola muy ahorquillada con filetes largos. Frente y garganta castaño-rojizas, dorso azul metálico. Estival asociada a cuadras y porches.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Casco urbano
- Cielo abierto
- Campos de cultivo
- Huertas
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Vuela bajo cazando insectos al ras de campos y agua. Construye nidos abiertos de barro y hierbas en vigas de cuadras, porches y aleros protegidos. Vuelve cada año al mismo sitio. Cría dos veces por temporada antes de regresar a África.
Canto
Gorjeo musical y rápido emitido en vuelo o desde el nido, alternando notas agudas y trinos. Reclamo "vit-vit" al alarmarse.
Dónde verla en la zona
- Cuadras y porches del pueblo
- Campos cultivo al amanecer (caza baja)
- Concentraciones en cables en septiembre antes de migrar
Identificación en campo
Inconfundible si se ve bien. Frente y garganta castaño rojizos separados del pecho blanquecino por un collar negro-azul. Dorso azul metálico brillante. Cola muy ahorquillada con dos filetes externos larguísimos (más largos en los machos). En vuelo bate las alas rápidamente, alternando con planeos cortos a baja altura. Distinta del avión común (sin filetes, vientre completamente blanco, rabadilla blanca) y del avión roquero (más uniforme y oscuro).
Calendario en Los Villares
Estival: las primeras aves llegan a principios de marzo desde el África subsahariana y la población reproductora se asienta durante abril. La cría se prolonga de abril a agosto con dos puestas anuales en nidos abiertos de barro y hierbas instalados en vigas de cuadras, porches, garajes y aleros protegidos. Las parejas vuelven cada año al mismo nido si está disponible.
En septiembre se forman las espectaculares concentraciones prepartida en cables del pueblo y carreteras: decenas o cientos de aves agrupándose antes de iniciar el viaje hacia África. A mediados de octubre quedan muy pocos ejemplares.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor, pero los censos europeos (PECBMS) y el programa SACRE de SEO/BirdLife confirman un declive sostenido en España durante las últimas décadas, especialmente en zonas rurales. Las causas son acumulativas: modernización y cierre de cuadras y porches —su lugar tradicional de cría—, destrucción deliberada de nidos durante rehabilitaciones, reducción de insectos por pesticidas y degradación de las zonas de paso e invernada en África. Mantener accesos a cuadras y cobertizos durante la temporada de cría e instalar nidales artificiales son las medidas locales más eficaces.