Gorrión común
Passer domesticus
Nombre local: Gorrión
El paseriforme más asociado al ser humano. El macho tiene babero negro, capirote gris y nuca castaña; la hembra y los jóvenes son pardos con lista superciliar clara.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Casco urbano
- Jardines
- Huertas
- Campos de cultivo
- Bordes de camino
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Gregario y sedentario, vive en colonias asociadas al medio humano. Anida en huecos de tejados, muros y cajas nido. Dieta omnívora: granos, restos urbanos e insectos para los pollos. En invierno forma bandos mixtos con otros gorriones y fringílidos en eras y huertas.
Canto
Piar monótono y repetitivo "chip-chip-chirp", emitido en coros desde setos y aleros. Sin canto territorial elaborado.
Dónde verla en la zona
- Plaza y aleros del casco urbano
- Eras y patios traseros
- Huertas y bordes con setos
Identificación en campo
Dimorfismo sexual claro:
- Macho: capirote gris, nuca castaña, babero negro que se extiende por el pecho en los individuos viejos. Mejillas blanquecinas y dorso pardo rojizo estriado.
- Hembra: mucho más apagada, parda con lista superciliar crema detrás del ojo y dorso estriado. Sin babero.
- Juveniles: muy parecidos a la hembra.
Cuidado con el gorrión moruno (Passer hispaniolensis), que en el sur de la península aparece en zonas rurales. El macho moruno tiene flancos rayados de negro y el píleo castaño (no gris).
Calendario en Los Villares
Residente todo el año y omnipresente en el casco urbano. Cría desde marzo hasta julio o agosto, con hasta tres puestas anuales en huecos de tejado, persianas viejas y muros.
Aunque sigue siendo abundante en el pueblo, en zonas rurales y ciudades europeas las poblaciones han disminuido en las últimas décadas. La rehabilitación de edificios sin mantener huecos accesibles es un factor relevante a vigilar localmente.
Conservación
UICN lo mantiene como Preocupación menor a escala global, pero los censos europeos (PECBMS) y el programa SACRE de SEO/BirdLife documentan un descenso continuado desde los años 80 que ya supera el 20% en España. En núcleos rurales como Los Villares la población todavía es robusta, pero la rehabilitación de tejados con tela asfáltica continua, el cierre de aleros y la desaparición de eras y parras restan oportunidades de cría y alimentación. Preservar huecos en aleros, instalar nidales colectivos y mantener parches sin segar con plantas en semilla son medidas locales sencillas y eficaces.