Gorrión moruno
Passer hispaniolensis
Pariente cercano del gorrión común, del que se distingue por la corona castaña y el denso goteo negro que le baja del babero hasta los flancos. Forma núcleos escasos y cambiantes en los campos de cultivo del entorno.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Campos de cultivo
- Olivar
- Bordes de camino
Rango altitudinal en la zona: 400–1000 m
Comportamiento
Muy gregario, más incluso que el gorrión común: cría en colonias apretadas que instalan decenas de nidos globulares en un mismo árbol o en la base de un nido de cigüeña, y fuera de la cría forma bandos nómadas que recorren rastrojos y eriales en busca de grano. Su querencia por los cereales le ha dado mala fama agrícola, aunque en la crianza de los pollos consume grandes cantidades de insectos. En Jaén sus asentamientos son inestables: una colonia puede ocupar un paraje varios años y desaparecer después sin motivo aparente. Se hibrida con frecuencia con el gorrión común donde ambos coinciden, lo que complica la identificación de muchas aves.
Canto
Reclamo más metálico y sonoro que el del gorrión común, un "chweep" nítido y algo nasal que repite desde lo alto de un seto. En las colonias el conjunto produce un parloteo continuo y ensordecedor, con chirridos y gorjeos entrecruzados de decenas de aves a la vez, un sonido bastante más estridente que el barullo doméstico de los gorriones del casco urbano.
Dónde verla en la zona
- Rastrojos y campos de cereal del entorno del pueblo tras la cosecha
- Setos y arbolado de lindero entre olivares y cultivos herbáceos
- Bebederos y balsas de riego en las horas centrales del verano
Identificación en campo
El reto de esta especie no es verla, sino separarla del gorrión común, con el que convive y se cruza. Solo los machos adultos en plumaje nupcial son seguros, y el rasgo decisivo está en los flancos:
- Corona: castaño rojizo intenso y uniforme, sin la banda gris central que luce el gorrión común.
- Flancos y pecho: cubiertos de gruesas manchas negras longitudinales que se extienden mucho más abajo del babero, dándole un aspecto goteado inconfundible.
- Mejillas: blancas y limpias, muy contrastadas con la corona oscura.
- Dorso: pardo con estrías negras más marcadas y contrastadas que en su congénere.
- Babero: negro y muy extenso, que se derrama hacia los lados del pecho.
Las hembras y los juveniles son prácticamente indistinguibles de los del gorrión común: pardas, sin marcas y con una tenue lista superciliar clara. La confusión es inevitable con el gorrión común, y también hay que descartar el gorrión chillón, que tiene la cabeza gris con lista clara en la corona y una mancha amarilla en la garganta.
Calendario en Los Villares
Especie residente allí donde se establece: los núcleos no migran y se mantienen todo el año en el mismo entorno agrícola, formando bandos mayores en otoño e invierno cuando se juntan con gorriones comunes y pinzones en los rastrojos. En el término, sin embargo, su presencia es escasa y localizada, ligada a los cultivos herbáceos que quedan entre el olivar.
La época más fácil para detectarlo es la primavera y el principio del verano, cuando los machos en plumaje nupcial cantan desde los setos y los colores están en su punto más contrastado. En los bandos invernales mixtos resulta mucho más difícil, porque hay que revisar ave por ave entre docenas de gorriones comunes.
Conservación
Su estado global es de Preocupación menor y en España mantiene poblaciones importantes, sobre todo en el oeste y el sur peninsular, pero el programa SACRE de SEO/BirdLife detecta oscilaciones fuertes y una tendencia a la baja allí donde el cereal de secano ha sido sustituido por cultivos intensivos. En la Sierra Sur el problema es doble: la expansión del olivar en detrimento de los herbáceos le quita el grano, y la desaparición de setos y arbolado de lindero le quita el lugar donde colgar las colonias. Conservar las manchas de cereal de secano que quedan entre olivares y mantener los árboles y setos de los linderos es aquí más eficaz que cualquier medida dirigida a la especie.