Grajilla occidental
Coloeus monedula
Nombre local: Grajilla
Pequeño córvido negro con nuca y mejillas gris ceniza, iris azul pálido muy llamativo. Gregaria y bulliciosa, asociada al pueblo y los cortados.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Casco urbano
- Cortados rocosos
- Encinar
- Campos de cultivo
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Muy gregaria: forma bandos ruidosos todo el año. Anida en colonias en cornisas de cortados, campanarios, chimeneas y huecos de árboles viejos. Inteligente y oportunista; come insectos, semillas, frutos y restos. Forma dormideros comunales en invierno.
Canto
Reclamo agudo y nítido "tchack-tchack" o "kya-kya", muy distinto al graznido grave del cuervo. En grupos suena como un parloteo alegre.
Dónde verla en la zona
- Tejados y campanarios del pueblo
- Cortados rocosos cercanos
- Olivares al atardecer (dormideros)
Identificación en campo
Mucho más pequeña que cuervo o urraca. Cuerpo negro azabache con nuca, mejillas y lados del cuello gris ceniza que parecen una “capucha” gris claro contra una cara negra. Iris azul pálido — muy llamativo a corta distancia y diagnóstico. Vuelo rápido y enérgico con aleteos vivos, casi siempre en grupos.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año y muy ligada al casco urbano y a los cortados rocosos del entorno. La cría se desarrolla en colonias entre abril y junio, con nidos en chimeneas, campanarios, huecos de tejado y cornisas de cortado. La grajilla suele criar durante varios años consecutivos en el mismo hueco si no se sella.
En otoño e invierno forma dormideros comunales notables en olivares y arboledas cercanas al pueblo, con varios cientos de ejemplares que se desplazan al amanecer en bandos ruidosos hacia los campos. Es uno de los sonidos más reconocibles del cielo de Los Villares.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población española es estable, pero los censos europeos (PECBMS) muestran un declive moderado en el norte del continente ligado al cierre de huecos de cría en rehabilitaciones urbanas. A nivel local, las principales presiones son la rehabilitación de tejados y chimeneas sin reservar accesos, la persecución por confusión con córvidos cinegéticos (urraca, corneja) y los cebos envenenados dirigidos a otros animales. Reservar huecos accesibles en obras de rehabilitación e instalar plataformas en campanarios son las medidas más efectivas para conservar las colonias del pueblo.