Lavandera cascadeña
Motacilla cinerea
Nombre local: Aguanieves
Más elegante que la lavandera blanca, con cola larguísima y vientre amarillo limón en el macho. Inseparable de arroyos y cascadas de la sierra.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Ríos y arroyos
- Embalses
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Estrictamente ligada al agua corriente. Caza insectos sobre rocas y vegetación de orilla, moviendo la cola arriba y abajo constantemente (más que su prima). Cría en grietas de muros o roca cerca del agua.
Canto
Reclamo agudo y nítido "tsi-tsi-tsi" muy diferente al de la lavandera blanca: más alto y metálico. Canto similar pero con trinos cortos.
Dónde verla en la zona
- Arroyo de la Parrilla en cualquier estación
- Cascadas y rápidos
- Acequias y fuentes
Identificación en campo
Más esbelta y con cola notablemente más larga que la lavandera blanca. Dorso gris pizarra, garganta y pecho con tonos amarillos limón (intensos en el macho en cortejo, más pálidos en hembra e invierno), rabadilla amarillo verdoso muy visible al volar. Macho en cría: garganta negra contrastando con bigote blanco. Patas claras (no negras como en la blanca). El amarillo en rabadilla y vientre la distingue al instante.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año en arroyos, cascadas, acequias y orillas del embalse del Quiebrajano. La cría se concentra entre abril y julio en nidos pequeños construidos en grietas de muros de piedra y bajo puentes —siempre cerca del agua corriente.
En otoño e invierno algunos ejemplares descienden a cotas más bajas y pueden verse en arroyos y acequias del pueblo. El arroyo de la Parrilla es uno de los mejores lugares de observación durante todo el año, especialmente en los tramos con saltos de agua y vegetación de ribera bien conservada.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor y la población española está estable, pero localmente es muy sensible a la calidad del agua: su dependencia de arroyos limpios con caudal continuo la convierte en uno de los mejores indicadores del estado ecológico de las cuencas. Las amenazas en Los Villares son la alteración de cauces (embalsamientos, canalizaciones), la contaminación por escorrentías de olivares y huertas tratadas, y el abandono de las acequias tradicionales que mantenían humedales lineales. Conservar los caudales ecológicos del arroyo de la Parrilla y restaurar acequias activas son las medidas más eficaces.