Lechuza común
Tyto alba
Nombre local: Lechuza
Rapaz nocturna inconfundible por su cara con forma de corazón blanca, dorso dorado y vientre blanco puro. Suele anidar en graneros, ruinas y campanarios.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Olivar
- Huertas
- Casco urbano
- Cortados rocosos
- Campos de cultivo
Rango altitudinal en la zona: 400–1200 m
Comportamiento
Estrictamente nocturna y crepuscular. Caza al vuelo y desde percha pequeños mamíferos (sobre todo musarañas y ratones de campo) que detecta por oído. Vuela bajo y silenciosa. Anida en huecos de edificios, ruinas y árboles muy viejos.
Canto
Chillido áspero, prolongado y estremecedor "chiijjj" o "shhh-shhh", imposible de confundir con cualquier otra ave de la zona. En la oscuridad puede sonar inquietante.
Dónde verla en la zona
- Ruinas y casas abandonadas
- Olivares al atardecer
- Tejados y campanarios del pueblo
Identificación en campo
Imposible confundir si se ve bien. Cara blanca con forma de corazón rodeada de un anillo facial oscuro, ojos pequeños y negros. Dorso dorado-anaranjado con motas finas grises y blancas; vientre, garganta y patas blanco puro. Patas largas y desnudas, alas largas y redondeadas. En vuelo nocturno destaca el contraste blanco/dorado; de día solo se ve cuando algo la sobresalta de su refugio.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año en ruinas, cortijos abandonados, graneros y campanarios del pueblo y entorno. La cría es flexible y depende de la disponibilidad de presas: en años buenos puede sacar dos puestas, una en abril-junio y otra en agosto-octubre. Pone hasta 7-10 huevos en años de abundancia de roedores.
Los anocheceres y amaneceres son los momentos óptimos para detectarla: en olivares y campos cultivados se la ve volando bajo y silenciosa, y los chillidos ásperos (“chiijjj”) delatan su presencia en las noches tranquilas cerca de ruinas y cortijos.
Conservación
UICN la cataloga como Preocupación menor a escala global, pero los censos europeos (PECBMS) y los datos del programa Noctua de SEO/BirdLife muestran un declive notable en España durante las últimas décadas. Las causas son acumulativas: atropellos en carreteras secundarias —cazan en arcenes y son una de las rapaces más afectadas—, envenenamiento secundario por raticidas al consumir ratones intoxicados, rehabilitación de cortijos y graneros sin reservar accesos, y reducción de pequeños mamíferos por intensificación agrícola. La instalación de cajas nido en cobertijos y graneros activos y la sustitución de raticidas por trampas son las medidas locales más efectivas.