Aves de Los Villares

Martín pescador común

Alcedo atthis

Coraciiformes · Alcedinidae Raro UICN LC · Preocupación menor
Foto de Martín pescador común
Foto: Pierre Dalous (CC BY-SA 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
16–17 cm
Envergadura
24–26 cm
Peso
34–46 g

Destello azul turquesa y naranja que cruza el arroyo a ras de agua y desaparece antes de que se pueda enfocar. Es residente todo el año en los cursos del término, pero tan escaso y discreto que verlo siempre parece un premio.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Ríos y arroyos
  • Embalses

Rango altitudinal en la zona: 400–900 m

Comportamiento

Pesca al acecho desde una rama, una piedra o un poste que sobresale sobre el agua, inmóvil hasta que se lanza en picado y captura el pez con el pico antes de volver a la percha para golpearlo y tragarlo de cabeza. También cierne sobre el agua cuando no encuentra posadero. Excava el nido en un talud vertical de tierra, un túnel horizontal de hasta un metro que acaba en una cámara donde acumula espinas y escamas regurgitadas. Es marcadamente territorial y solitario fuera de la época de cría, y en inviernos duros se desplaza aguas abajo cuando los tramos altos se congelan o se secan.

Canto

Silbido agudo, penetrante y monótono, un "tiiit" o "chiii" cortante que suelta casi siempre en vuelo y que suele ser el único aviso de su presencia. Repetido en series de dos o tres notas cuando persigue a un intruso por el cauce. No tiene canto propiamente dicho: todo su repertorio se reduce a ese silbido metálico que corta el rumor del agua.

清风庐上 (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC1000444 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Remansos y pozas con ramas bajas del arroyo de la Parrilla
  • Orillas arboladas y colas del embalse del Quiebrajano
  • Taludes de tierra vertical en los meandros del arroyo, donde nidifica

Identificación en campo

Un ave imposible de confundir con ninguna otra del catálogo, aunque casi siempre se vea mal: lo habitual es una raya azul eléctrico alejándose sobre el agua. Si se consigue verla posada, los rasgos son inmediatos:

  • Dorso: azul turquesa iridiscente, con una franja de un cian brillantísimo en la rabadilla que es lo que se ve cuando huye de espaldas.
  • Partes inferiores: naranja castaño intenso y uniforme, en fuerte contraste con el azul superior.
  • Cabeza: grande y desproporcionada, con una mancha blanca a cada lado del cuello y auriculares naranjas.
  • Pico: larguísimo, recto y negro como una daga; en las hembras la mandíbula inferior tiene la base rojiza, lo que permite distinguir los sexos.
  • Cola y patas: cola muy corta y patas rojas diminutas, que refuerzan la silueta rechoncha y cabezona.

Los juveniles son más apagados, con el pecho manchado de gris y el pico más corto y con la punta pálida. No hay ninguna otra ave en Los Villares con la que pueda confundirse: la combinación de azul metálico, naranja y pico de daga es única en la fauna local.

Calendario en Los Villares

Especie residente: está presente los doce meses del año en el arroyo de la Parrilla y en las orillas del embalse, sin movimientos migratorios propios. La cría se concentra entre abril y julio, y no es raro que una pareja saque dos puestas consecutivas si el caudal y los peces acompañan.

En otoño e invierno se vuelve algo más fácil de localizar, porque los jóvenes en dispersión ocupan tramos nuevos y porque la vegetación de ribera despejada permite verlo posado en las ramas desnudas. El verano es la peor época pese a que sigue estando: la espesura de la ribera y el descenso del caudal lo esconden.

Conservación

La UICN lo clasifica como de Preocupación menor a escala global, pero en Europa figura entre las especies con estado de conservación desfavorable, y el programa SACRE de SEO/BirdLife detecta un declive en España asociado a la degradación de los ríos. Depende de dos cosas muy concretas y muy fáciles de destruir: agua limpia con peces pequeños, y taludes de tierra vertical donde excavar el nido. Las canalizaciones que sustituyen las orillas de tierra por escollera eliminan de golpe la segunda condición, y las sequías estivales cada vez más largas atacan la primera. En el arroyo de la Parrilla lo más eficaz es evitar la canalización de los meandros y respetar los taludes desnudos de los márgenes, que parecen erosión a corregir y son en realidad el único lugar donde esta especie puede criar.