Aves de Los Villares

Mirlo capiblanco

Turdus torquatus

Passeriformes · Turdidae Raro UICN LC · Preocupación menor
Foto de Mirlo capiblanco
Foto: MPF (CC BY-SA 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
23–24 cm
Envergadura
38–42 cm
Peso
90–138 g

Mirlo de montaña, oscuro y con un llamativo babero blanco en forma de media luna. Baja de las cumbres del norte de Europa para invernar en las cotas altas de la Sierra Sur, entre enebros y majuelos cargados de fruto.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Matorral mediterráneo
  • Pinar
  • Encinar

Rango altitudinal en la zona: 1000–1800 m

Comportamiento

Más arisco y desconfiado que el mirlo común: se mantiene a distancia, vuela lejos en cuanto detecta movimiento y rara vez se deja acercar. Busca alimento en el suelo, en claros y pastizales de altura, dando saltos y volteando hojarasca en busca de lombrices e insectos, y en invierno depende sobre todo de los frutos carnosos de enebro, majuelo y espino. Se mueve en grupos pequeños y laxos, a veces mezclado con zorzales charlos y alirrojos en los mismos frutales silvestres. Es fuertemente altitudinal: cría en la alta montaña europea y desciende en invierno solo hasta donde encuentra fruto.

Canto

Canto sencillo y melancólico, una serie de notas flautadas y algo tristes, mucho más pobre y repetitivo que el del mirlo común y con largas pausas entre frases. En invierno, que es cuando se lo puede oír aquí, apenas canta: lo habitual es un "tak-tak-tak" seco de alarma al levantar el vuelo, y un "chuk" corto de contacto entre las aves de un grupo.

Lars Edenius (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC1140037 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Enebrales y majuelos de las cotas altas de la Sierra de la Pandera
  • Pastizales de altura y claros de pinar en diciembre y enero
  • Laderas con espino albar en el entorno de las cumbres

Identificación en campo

Del tamaño y la silueta de un mirlo común, pero con un rasgo que no admite discusión cuando se ve de frente. El problema es que casi siempre se observa a distancia y de espaldas, así que conviene fijarse también en el patrón de las alas:

  • Pecho: ancha banda blanca en forma de media luna sobre el pecho negro, muy nítida en el macho adulto y más difusa y grisácea en la hembra.
  • Cuerpo: negro apagado o pardo oscuro, con un fino ribete claro en cada pluma que le da un aspecto escamado, sobre todo en las aves jóvenes.
  • Alas: paneles claros plateados en las plumas de vuelo, que contrastan con el cuerpo oscuro y se aprecian bien en vuelo.
  • Pico: amarillo con la punta oscura, menos vivo que el naranja del mirlo común.
  • Actitud: siempre alerta y a distancia, en terreno abierto de altura, nunca en jardines ni cerca de casas.

Los juveniles y las hembras del primer invierno tienen el babero tan tenue que puede pasar desapercibido. La confusión inevitable es con el mirlo común, que carece de babero, tiene el pico naranja vivo y frecuenta el pueblo y los olivares bajos; también hay que descartar el zorzal charlo, que es pardo con el pecho moteado y no negro.

Calendario en Los Villares

Especie invernante, presente entre noviembre y marzo. Cría en la alta montaña de Escandinavia, los Alpes y la cornisa cantábrica, y desciende en invierno hasta las sierras del sur peninsular. En el término no cría ni se ve en verano: entre abril y octubre está completamente ausente.

Su presencia está mandada por la altitud y por el fruto: no hay que buscarlo en el olivar ni cerca del pueblo, sino en las cotas altas de la Pandera, donde los enebros y los majuelos concentran a los zorzales invernantes. Los meses más fiables son diciembre y enero, y las irrupciones son mayores en inviernos duros en el centro de Europa.

Conservación

La UICN lo clasifica como de Preocupación menor, pero el PECBMS documenta un retroceso en Europa y es una de las especies que la comunidad científica señala como más expuestas al calentamiento: al criar en la alta montaña, el ascenso de las isotermas le va comiendo el hábitat por abajo sin que tenga adónde subir. En España es un invernante regular pero escaso, y los datos del programa SACRE apenas lo recogen por su distribución restringida a las cumbres. En la Sierra Sur no podemos actuar sobre su reproducción, pero sí sobre su invernada: lo que necesita aquí es matorral de enebro, majuelo y espino con fruto en las cotas altas de la Pandera. Evitar el desbroce de esos matorrales de altura, que se suelen tratar como monte sin valor, es la medida concreta que lo beneficia.