Aves de Los Villares

Mochuelo europeo

Athene noctua

Nombre local: Mochuelo

Strigiformes · Strigidae Común UICN LC · Preocupación menor
Foto de Mochuelo europeo
Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez (CC BY-SA 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
21–23 cm
Envergadura
54–58 cm
Peso
140–220 g

El búho pequeño y rechoncho de los olivares. A diferencia de otras rapaces nocturnas, suele verse de día posado en postes o piedras, con su típica mirada amarilla y postura cabezona.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Olivar
  • Huertas
  • Casco urbano
  • Cortados rocosos
  • Bordes de camino
  • Campos de cultivo

Rango altitudinal en la zona: 400–1400 m

Comportamiento

Diurno y crepuscular: se posa sobre postes, ramas o muros desde donde caza grandes insectos, lagartijas y micromamíferos. Anida en huecos de muros, olivos viejos, ruinas y madrigueras. Confiado pero discreto.

Canto

Reclamo lastimero y nasal "kiú… kiú…" al atardecer y por la noche. También chasquidos y ladridos breves cuando se siente alarmado.

Esperanza Poveda (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC942557 · ver grabación ↗

Más grabaciones en xeno-canto ↗

Dónde verla en la zona

  • Postes y muros de piedra al atardecer
  • Olivares viejos con árboles ahuecados
  • Ruinas y casas abandonadas

Identificación en campo

Pequeño, rechoncho y de cabeza grande y aplastada, sin “orejas”. Plumaje pardo con denso moteado y rayado blancos en la cabeza. Ojos grandes y amarillos bajo cejas blancas marcadas que le dan expresión severa. En vuelo es corto y ondulado, alas redondeadas. La silueta parada y la actitud de mirar fijamente desde un poste son inconfundibles.

Calendario en Los Villares

Residente todo el año en olivares maduros, huertas, ruinas y periferia del casco urbano. La cría se concentra entre abril y julio, con nidos en huecos de olivos centenarios, muros de piedra y madrigueras abandonadas. Los pollos vuelan a finales de junio y acompañan a los adultos durante varias semanas antes de dispersarse.

Es una de las pocas rapaces nocturnas con actividad diurna y crepuscular: se le ve fácilmente posado en postes, ramas y muros al atardecer en cualquier camino rural. Su lamento nasal “kiú… kiú…” es uno de los sonidos más característicos del campo jiennense, especialmente en noches templadas de primavera.

Conservación

UICN lo cataloga como Preocupación menor, pero los censos europeos (PECBMS) y el programa Noctua de SEO/BirdLife muestran un declive notable en España durante las últimas décadas. Las causas son acumulativas: atropellos en arcenes —caza desde postes bajos y es una de las rapaces más atropelladas—, envenenamiento secundario por rodenticidas y biocidas en olivar, y tala de olivos centenarios que eliminan sus huecos de cría. La instalación de cajas nido en olivares ha tenido éxito notable en proyectos locales, y la reducción de tratamientos químicos es la medida estructural más útil.