Aves de Los Villares

Porrón pardo

Aythya nyroca

Anseriformes · Anatidae Raro UICN NT · Casi amenazada
Foto de Porrón pardo
Foto: Francis C. Franklin (CC BY-SA 3.0) — Wikimedia Commons
Tamaño
38–42 cm
Envergadura
60–67 cm
Peso
400–750 g

Pato buceador pequeño y de un castaño cálido uniforme, con el ojo blanco del macho brillando como un punto de luz en la cabeza oscura. Es el pato más amenazado de los que pueden aparecer en el embalse, y siempre de forma excepcional.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Embalses
  • Ríos y arroyos

Rango altitudinal en la zona: 400–900 m

Comportamiento

Buceador de aguas someras con vegetación abundante, donde se sumerge en zambullidas cortas para comer semillas, tallos, raíces y pequeños invertebrados. Es mucho más discreto y tímido que el porrón europeo: se mantiene pegado a la orilla y a la espesura del carrizo, y ante cualquier molestia se esconde en la vegetación en vez de volar al centro del agua. Cría en humedales con carrizal denso y agua somera, nunca en embalses profundos como el Quiebrajano. Vuela con un batido rápido y bajo, mostrando una banda alar blanca amplísima que es su mejor marca de identificación.

Canto

Pato muy silencioso, sobre todo fuera de la época de cría. El macho emite un silbido apagado y algo nasal durante el cortejo, y la hembra un graznido áspero y ronco, "kerr", repetido cuando se la molesta o al llamar a los pollos. En la práctica, las aves que aparecen aquí en dispersión no emiten sonido alguno y se identifican solo por la vista.

Jarek Matusiak (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC220832 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Colas someras y encarrizadas del embalse del Quiebrajano
  • Remansos con vegetación sumergida del arroyo de la Parrilla
  • Balsas de riego grandes con vegetación de orilla en el olivar

Identificación en campo

Porrón pequeño, bastante menor que el europeo, de silueta compacta y cabeza alta y angulosa. El macho adulto es fácil si se ve la cabeza con luz; la hembra y los inmaduros exigen más cuidado:

  • Ojo: blanco puro y brillante en el macho adulto, un punto de luz sobre la cabeza castaña oscura que es su rasgo diagnóstico por excelencia.
  • Plumaje: castaño rojizo cálido y uniforme por cabeza, cuello, pecho y flancos, sin el contraste entre gris y castaño del porrón europeo.
  • Infracaudales: mancha blanca nítida y muy visible bajo la cola, que destaca incluso en aves lejanas y de espaldas.
  • Ala: banda alar blanca ancha y muy contrastada, que ocupa casi todo el borde posterior y es lo mejor para identificarlo en vuelo.
  • Pico: gris pizarra oscuro con la punta negra, sin la banda clara del porrón europeo.

La hembra tiene el ojo oscuro y es de un pardo más apagado, pero conserva las infracaudales blancas y la banda alar. La confusión más peligrosa es con el porrón europeo, mayor, con la cabeza castaña bien separada del pecho negro y el dorso gris vermiculado; también con la cerceta común en vuelo, de tamaño similar pero silueta de pato de superficie.

Calendario en Los Villares

Especie rara, con posibilidad de aparecer en cualquier mes pero sin patrón alguno. No cría, no inverna de forma regular y no tiene un paso predecible por la comarca: lo que se registra son ejemplares divagantes o en dispersión desde los humedales de Andalucía occidental, donde se concentra el núcleo reproductor andaluz.

Cada cita en el embalse del Quiebrajano es un acontecimiento y merece documentarse con fotografía si es posible, tanto por la rareza local como por el interés conservacionista de la especie. Las probabilidades son algo mayores en los pasos y en inviernos secos, cuando la falta de agua en las marismas dispersa a las aves hacia embalses del interior.

Conservación

Es, con diferencia, la especie de este lote con peor estado de conservación: la UICN la clasifica como Casi Amenazada a escala mundial, y en España está catalogada como En Peligro de Extinción, con una población reproductora reducida a unas pocas decenas de parejas concentradas en Andalucía y el Levante. El seguimiento de SEO/BirdLife señala como causas la desecación histórica de humedales someros, la pérdida de carrizal y el saturnismo por ingestión de plomo de munición en los sedimentos. En Los Villares no hay población que gestionar, pero sí una aportación real posible: identificar bien y comunicar cada observación, porque los registros en embalses del interior ayudan a entender los movimientos de una especie con tan pocos efectivos, y evitar la confusión con el porrón europeo, mucho más común, en cualquier aprovechamiento cinegético del entorno.