Somormujo lavanco
Podiceps cristatus
El mayor de los zampullines europeos, de cuello largo y blanco y una cabeza adornada en primavera con penachos negros y una gola castaña. Se reparte en pequeño número por las aguas abiertas del embalse del Quiebrajano.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Embalses
Rango altitudinal en la zona: 400–900 m
Comportamiento
Buceador especializado en peces, que persigue bajo el agua en inmersiones que pueden superar el medio minuto y varias decenas de metros de recorrido. Está tan adaptado al medio acuático que apenas puede caminar en tierra, y construye un nido flotante anclado a la vegetación de la orilla. Su cortejo es uno de los más espectaculares de la avifauna europea: la pareja se enfrenta pecho contra pecho, sacude las cabezas sincronizadas con los penachos erizados y llega a emerger en vertical sujetando ramitas de vegetación en el pico. Los pollos, rayados como cebras, viajan sobre el dorso de los adultos durante las primeras semanas.
Canto
Voz sorprendentemente potente y desagradable para un ave tan elegante: un rebuzno áspero y resonante, "kraaa-ah", que se oye sobre todo en primavera durante el cortejo y la defensa del territorio. Emite además ronquidos y chasquidos guturales en las disputas con los vecinos. Fuera de la época de cría permanece prácticamente en silencio, y en el embalse suele detectarse solo por la vista.
Dónde verla en la zona
- Aguas abiertas del embalse del Quiebrajano, a media distancia de la orilla
- Colas del embalse en primavera, cuando se ven los cortejos
- Zonas profundas del embalse en invierno, con el plumaje apagado
Identificación en campo
Ave acuática grande y muy estilizada, con el cuello largo y fino y el cuerpo bajo y alargado sobre el agua. Es inconfundible con el zampullín común, la otra especie de la familia en el catálogo, por tamaño y por proporciones:
- Cuello: largo, delgado y de un blanco brillante en la parte frontal, que destaca a mucha distancia sobre el agua.
- Cabeza en plumaje nupcial: doble penacho negro erizado en la coronilla y una amplia gola de plumas castañas y negras que despliega en el cortejo.
- Cabeza en invierno: mucho más sobria, con la corona oscura, la cara blanca y sin penachos ni gola.
- Pico: largo, recto y rosado, en forma de daga, adaptado a capturar peces.
- Dorso: pardo oscuro, con dos amplias manchas blancas en el ala que se hacen muy visibles en el vuelo bajo y torpe.
Los juveniles tienen la cara rayada de oscuro y carecen de adornos. La comparación obligada es con el zampullín común, mucho menor, rechoncho y de cuello corto, y con el zampullín cuellinegro, intermedio, de pico fino y respingón y cuello negro en primavera. En vuelo, la silueta de cuello estirado y patas colgando lo separa de cualquier pato.
Calendario en Los Villares
Especie residente en el embalse del Quiebrajano, presente los doce meses del año aunque siempre en números cortos. Es una de las pocas aves acuáticas del catálogo que no depende de la migración: las mismas aves ocupan el embalse en verano y en invierno, con aportes de ejemplares dispersos en los meses fríos.
El ciclo reproductor va de abril a julio, y es la mejor época para observarlo porque los adultos lucen los penachos y la gola y porque los cortejos son muy vistosos. En invierno el plumaje se apaga y las aves se reparten por las zonas más profundas, lo que las vuelve más difíciles de localizar desde la orilla.
Conservación
La UICN lo clasifica como de Preocupación menor y su situación en España es razonablemente buena: el programa SACRE de SEO/BirdLife y los censos de aves acuáticas invernantes muestran una población estable o en ligero aumento, favorecida paradójicamente por la construcción de embalses, que le ha creado hábitat donde antes no había. Su punto débil es el nido flotante, extremadamente vulnerable a los cambios de nivel del agua: una subida rápida lo anega y un descenso brusco lo deja en seco y al alcance de los depredadores. En el Quiebrajano eso lo convierte en un asunto de gestión hidráulica más que de protección de hábitat. Evitar oscilaciones fuertes del embalse entre abril y julio, y retirar los aparejos de pesca abandonados en los que se enmalla, son las dos medidas concretas al alcance de la mano.