Verdecillo
Serinus serinus
Nombre local: Chamariz
El fringílido más pequeño de la zona. Macho con frente y pecho amarillo brillante, dorso estriado; hembra más apagada y rayada. Pico cónico minúsculo, casi como un punto.
Estacionalidad en Los Villares
Hábitat
- Olivar
- Huertas
- Jardines
- Casco urbano
- Bordes de camino
Rango altitudinal en la zona: 400–1500 m
Comportamiento
Sedentario y abundante. Canta desde lo alto de árboles o cables y también en vuelos circulares de exhibición. Come semillas pequeñas y brotes tiernos.
Canto
Trino metálico, agudo y muy rápido, como un manojo de llaves tintineando. Inconfundible si se aprende a oír.
Dónde verla en la zona
- Jardines del pueblo todo el año
- Olivares con sotobosque
- Bordes de huertas y caminos
Identificación en campo
Tamaño minúsculo y compacto. Macho: frente, garganta y pecho de un amarillo brillante, mejillas y nuca amarillas con estrías oscuras, dorso verdoso muy estriado, rabadilla amarilla visible en vuelo. Hembra y juveniles: parduzcos con denso veteado, sin amarillo pectoral pero con rabadilla amarillenta diagnóstica.
Calendario en Los Villares
Residente todo el año y abundante en jardines, olivares, huertas y bordes de camino. La cría se concentra entre marzo y julio, con dos o tres puestas anuales en nidos pequeños y compactos en olivos, cipreses y arbustos de jardín. El canto metálico y trinado del macho se oye desde lo alto de cables y ramas, especialmente en primavera.
En otoño e invierno se asocia a bandos mixtos con jilgueros, verderones y pinzones, recorriendo bordes con semillas y plantas en flor seca. Es una de las paseriformes más reconocibles del pueblo por su voz aguda y omnipresente.
Conservación
UICN lo cataloga como Preocupación menor y la población española es estable o en ligero aumento, aunque los censos europeos (PECBMS) muestran un descenso moderado en algunas regiones. Las amenazas locales más relevantes son los brotes de tricomonosis aviar en comederos de jardín mal mantenidos —comparte el problema con pinzones y jilgueros—, la reducción de bordes con semillas naturales por herbicidas en parcelas agrícolas, y la captura ilegal para silvestrismo, aunque menos intensa que en otros fringílidos. Mantener bordes herbáceos con plantas en semilla y desinfectar regularmente los comederos artificiales son las medidas más efectivas.