Aves de Los Villares

Zampullín cuellinegro

Podiceps nigricollis

Podicipediformes · Podicipedidae Raro UICN LC · Preocupación menor
Foto de Zampullín cuellinegro
Foto: Andreas Trepte (CC BY-SA 2.5) — Wikimedia Commons
Tamaño
28–34 cm
Envergadura
56–60 cm
Peso
250–450 g

Zampullín de tamaño medio, con el pico fino y respingón y unos abanicos de plumas doradas tras el ojo rojo en primavera. Llega al embalse del Quiebrajano con el frío y se marcha antes del verano.

Estacionalidad en Los Villares

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Residente Estival Invernante De paso Raro Ausente

Hábitat

  • Embalses

Rango altitudinal en la zona: 400–900 m

Comportamiento

Buceador incansable de aguas someras, que se sumerge cada pocos segundos para capturar invertebrados acuáticos, larvas y pequeños crustáceos, con una dieta bastante más basada en insectos que la del somormujo. Es más sociable que sus parientes: en las zonas de invernada forma grupos flotantes que bucean de forma sincronizada. Cría en colonias sobre lagunas someras con vegetación, en nidos flotantes anclados al carrizo, y presenta una plasticidad notable en sus movimientos, con concentraciones invernales que cambian de laguna según el nivel del agua. En vuelo, que emprende con dificultad y tras una carrerilla sobre la superficie, muestra un panel blanco en el ala.

Canto

Bastante silencioso en invierno, que es cuando se lo puede ver aquí. En época de cría emite un trino agudo y ondulante, un "puii-iii" ascendente que recuerda un silbido tembloroso, y notas cortas y chirriantes en las disputas de colonia. En el embalse lo normal es que no emita sonido alguno, y la identificación depende por completo de la silueta y del pico respingón.

Julien Piette (CC BY-NC-SA 4.0) — xeno-canto XC1084603 · ver grabación ↗

Dónde verla en la zona

  • Aguas someras y colas del embalse del Quiebrajano en invierno
  • Zonas abrigadas del embalse en días de viento, de octubre a marzo
  • Balsas de riego grandes del entorno, en los pasos de abril y septiembre

Identificación en campo

Zampullín claramente intermedio entre el común y el somormujo, con una silueta característicamente rechoncha y la parte posterior del cuerpo abultada y esponjosa. El pico es la clave para separarlo con seguridad:

  • Pico: fino, corto y ligeramente vuelto hacia arriba, con aspecto respingón; es el rasgo más constante en cualquier plumaje.
  • Cabeza: alta y de frente abombada, con la coronilla erizada que le da un perfil triangular.
  • Ojo: rojo intenso y muy visible, que resalta contra el negro de la cabeza en plumaje nupcial.
  • Plumaje nupcial: cuello y cabeza negros, con un abanico de plumas filiformes doradas que se despliega tras el ojo, y flancos castaño rojizos.
  • Plumaje de invierno: mucho más sobrio, gris oscuro por arriba y blanco sucio por abajo, con la separación entre ambos difusa y el cuello grisáceo.

Los juveniles y las aves invernales son los que se ven aquí y los más problemáticos. La confusión es con el zampullín común, más pequeño, pardo, de pico recto y grueso y con la zona de la garganta clara, y con el somormujo lavanco, mucho mayor y de cuello largo y blanco. En invierno, el borde difuso entre el gris y el blanco del cuello lo separa del zampullín cuellirrojo, más contrastado.

Calendario en Los Villares

Especie invernante, presente de octubre a marzo, con paso en abril y en septiembre. No cría en el término, que carece de las lagunas someras con carrizal que necesita: las aves que llegan proceden de las poblaciones reproductoras del interior peninsular y del centro de Europa, y buscan el embalse como refugio invernal.

Entre mayo y agosto está ausente. Los meses más fiables son diciembre y enero, cuando los grupos son mayores y se mantienen en las zonas abrigadas del embalse. Conviene buscarlo en las colas someras y no en el centro del vaso, y revisar bien el pico de cada zampullín, porque a distancia se confunde con facilidad con el zampullín común, que aquí es residente.

Conservación

La UICN lo clasifica como de Preocupación menor y en España es un invernante regular y bastante abundante, con concentraciones importantes en las lagunas manchegas y andaluzas que recogen los censos de aves acuáticas invernantes de SEO/BirdLife; su población reproductora, en cambio, es escasa y muy fluctuante, sujeta a los ciclos de sequía de las lagunas endorreicas. Esa dependencia de las aguas someras es su punto frágil, tanto en la cría como en la invernada. En el Quiebrajano lo que necesita es que existan colas con poca profundidad durante los meses fríos, algo que depende de la gestión del embalse: los desembalses fuertes de invierno le retiran justo el hábitat que ha venido a buscar. Mantener láminas someras en las colas entre octubre y marzo es la medida local con efecto real.